Definición del trastorno:

Julian Ajuriaguerra, neuropsiquiatra, fue el primero en dar una definición de la disgrafía:

«Es disgráfico un niño cuya calidad de escritura es deficiente, mientras que, por lo general, ningún déficit neurológico o intelectual explica esta deficiencia».

Se habla de disgrafía a partir de los 7 años / final de CE1, cuando el aprendizaje de la escritura ha terminado. La disgrafía forma parte de los trastornos DYS, al igual que la dislexia, la dispraxia, la disortografía, la discalculia y la disfasia, con las que a veces se asocia. Puede ser también un síntoma de altas capacidades intelectuales o de TDAH.

A tener en cuenta: se estima que el 10 % de los niños son disgráficos y que el 60 % del tiempo escolar se dedica a tareas escritas.

La disgrafía puede tener varios orígenes y ser más o menos grave. Puede deberse a una mala sujeción del lápiz, una mala postura o una mala colocación de la hoja, una motricidad fina insuficientemente desarrollada, una lateralidad aún no definida, un contexto familiar y/o escolar complicado… Este trastorno de la escritura puede acomplejar a la persona y repercutir en su escolaridad, su autoestima y su confianza en sí misma, por lo que es importante tener en cuenta estas dificultades y tratarlas. No hay edad límite para consultar y resolver dificultades de escritura.

Existen diferentes tipos de disgrafía; estas son sus grandes características:

  • La disgrafía torpe: escritura que tiende a ser retocada, pesada, desordenada.
  • La disgrafía rígida: escritura que tiende a ser angulosa, con el niño tenso.
  • La disgrafía blanda: escritura que tiende a carecer de estructura, pequeña.
  • La disgrafía lenta y precisa: la escritura es legible, pero requiere mucha energía.
  • La disgrafía impulsiva: escritura rápida, imprecisa e ilegible.

Se distinguen dos orígenes de la disgrafía:

  • La disgrafía reaccional: la escritura es un medio de comunicación, una huella que dejamos. Por ello, puede reflejar un malestar, un rechazo a comunicarse, una oposición, una defensa… Estos trastornos reaccionales se traducirán de manera instrumental.
  • La disgrafía instrumental: tiene su origen en dificultades instrumentales que pueden provenir de un problema de lateralización, de un esquema corporal no bien definido, de un trastorno tónico (calambres, hipotonía…), de una motricidad fina insuficientemente desarrollada, de una mala coordinación óculo-manual, de dificultades espaciotemporales…

¿Cómo detectar a un niño con dificultades de escritura?

  • No consigue decidir cuál es su mano dominante (sabiendo que esta elección debe hacerse hacia los 7 años).
  • Le cuesta escribir sobre la línea.
  • Sus cuadernos están poco/nada cuidados (retoques, tachones…).
  • Le cuesta gestionar la proporción de las letras.
  • Escribe demasiado grande o demasiado pequeño.
  • Dice que no le gusta escribir.
  • No sujeta correctamente el lápiz.
  • No respeta el sentido de trazado de las letras.
  • Mezcla las diferentes escrituras (de imprenta, cursiva y en mayúsculas de palo).
  • No consigue enlazar las letras entre sí.
  • No consigue realizar una doble tarea.
  • Su escritura es ilegible.
  • Se bloquea frente a la escritura.
  • Tiene fracaso escolar a causa de su escritura.
  • No consigue terminar sus ejercicios en clase a tiempo.
  • Es zurdo y le cuesta encontrar una buena posición.
  • Tiene dificultades para concentrarse.
  • Tiene escritura en espejo.
  • Su escritura le resulta dolorosa (calambres, dolor de hombro, muñeca, dedos…).
  • Tiene dificultad para imitar la forma de las letras, en particular en el marco de trastornos visuoespaciales.
  • Está ansioso y le falta confianza en sí mismo al escribir.
  • Le cuesta controlar la velocidad de su escritura (lentitud o rapidez excesiva).
  • El adolescente que no consigue aprender sus lecciones porque están incompletas e ilegibles.
  • El adolescente que, por iniciativa propia, desea recibir consejos para mejorar su escritura.
  • …

Es necesario remediar cuanto antes estas dificultades, ya que son fuente de sufrimiento.

A tener en cuenta: en el niño de altas capacidades, el paso a la escritura suele ser difícil. Sufre un desfase entre la viveza de su mente y la rapidez de su gesto: una reeducación resulta útil. ¿Cuáles son los objetivos de una reeducación del gesto gráfico?

Los objetivos pueden ser múltiples:

  • Evitar un posible fracaso escolar relacionado con trastornos de la escritura.
  • Reforzar las capacidades de aprendizaje de la escritura.
  • Mejorar el gesto gráfico (postura corporal y sujeción del lápiz).
  • Aprender a gestionar sus emociones y no dejarse llevar por ellas.
  • Permitir que la escritura se libere y se personalice de forma eficaz.
  • Mejorar la escritura para que sea fácil, legible y rápida.
  • Recuperar la confianza en sí mismo.
  • Descubrir o recuperar el placer de escribir.
  • Recuperar soltura.
  • Mejorar la tonicidad de los dedos y la mano.
  • Lograr una escritura homogénea, precisa y proporcionada.
  • …

Sea cual sea nuestra edad, la escritura sigue siendo indispensable porque es una herramienta de comunicación. Sin embargo, en los niños y adolescentes, sigue estando principalmente ligada a la actividad escolar.

¿Y los adultos?

Tendemos a pensar en «niños» cuando hablamos de una reeducación de la escritura, pero los adultos también pueden encontrar dificultades de escritura y sentir la necesidad de recibir acompañamiento.

Por ejemplo, si:

  • No les gusta su letra.
  • Sienten incomodidad tras una actividad manuscrita.
  • No se atreven a dejar un mensaje escrito por miedo a ser juzgados.
  • Sus compañeros y familiares se quejan de no poder leer lo que escriben.
  • Redactar una carta manuscrita es una prueba difícil.
  • Desean «reconciliarse» con la escritura.
  • Su letra se ha visto alterada tras un accidente, una enfermedad o un trauma psicológico.
  • …

Para intentar ponerse en el lugar de una persona disgráfica o con dificultades gráficas, intente escribir con su mano no dominante. Comprobará que no es fácil, que se siente menos cómodo, rápido, preciso, que le exige más concentración… Eso es lo que siente una persona disgráfica.

Elise HARWAL, Grafoterapeuta