«No entendemos por qué no entiende.»
«No sabemos si es porque no quiere… o porque no puede.»
«La maestra nos habla de hacer evaluaciones por trastornos DYS, pero no sabemos cuál.»
«Leí cosas sobre el TDAH y me hizo pensar en mi hijo.»
«A veces se parece a su primo que tiene un TEA… pero no del todo.»
Muchos padres pronuncian estas frases en el momento en que empiezan a surgir preguntas. Cuando un hijo parece funcionar de forma un poco diferente a los demás, cuando los aprendizajes escolares chocan con un muro invisible, cuando ciertas reacciones resultan difíciles de entender… es natural buscar darle sentido a todo esto.
Un recorrido a veces difícil de descifrar
Para algunas familias, estas preguntas marcan el inicio de un recorrido a menudo largo y a veces desconcertante: esperar una cita, hacer evaluaciones, esperar los resultados, obtener un diagnóstico, esperar ayudas, buscar a los interlocutores adecuados… y a veces volver a empezar.
Es también la entrada en un nuevo universo: nuevos profesionales (logopeda, psicomotricista, neuropsicólogo, terapeuta ocupacional, pedopsiquiatra, neuropediatra…), nuevas palabras, nuevas siglas. TEA, TDAH, DI, PPS, PAI, ESS… A veces hay que familiarizarse con todo un vocabulario mientras aún se intenta comprender al hijo.
A veces se habla de peregrinaje diagnóstico. Muchos padres tienen la sensación de ser derivados de un profesional a otro antes de conseguir ver las cosas con más claridad. Esto supone gastos, energía y, sobre todo, un tiempo precioso durante el cual el niño sigue creciendo con su propio funcionamiento, en un entorno que no siempre está adaptado a sus necesidades.
Es precisamente para ayudar a las familias a ganar en claridad que existe la consulta neuropsicológica de detección y orientación (CNRO).
¿Qué es una CNRO?
La CNRO es una entrevista en profundidad de aproximadamente 2 horas con el padre, la madre o ambos, realizada por un/a neuropsicólogo/a.
Su objetivo es analizar la situación del niño para determinar si las preocupaciones expresadas requieren efectivamente evaluaciones complementarias y, en caso afirmativo, cuáles parecen más pertinentes en esta etapa.
En concreto, esta entrevista permite repasar la historia del desarrollo, escolar y familiar del niño: periodo perinatal, antecedentes médicos, lenguaje, motricidad, sensorialidad, alimentación, sueño, control de esfínteres, emociones, relaciones sociales, vida cotidiana, contexto escolar…
Esta consulta no sustituye una evaluación neuropsicológica ni un diagnóstico. El niño no está presente y no se realizan pruebas estandarizadas. Es, ante todo, una etapa de clarificación, detección y orientación.
Qué puede aportar esta consulta
Al final de la entrevista, los padres se van con una visión más clara de la situación y con puntos de referencia concretos sobre:
- qué dificultades parecen prioritarias para explorar;
- qué evaluaciones parecen más pertinentes;
- hacia qué profesionales o estructuras dirigirse primero;
- qué primeras pautas se pueden poner en marcha en el día a día.
¿Por qué acudir a un neuropsicólogo?
El neuropsicólogo posee un conocimiento profundo de los trastornos del neurodesarrollo, así como de otras dificultades que a veces pueden parecerse a ellos.
Porque detrás de manifestaciones que en apariencia se parecen (falta de atención, agitación, dificultades escolares, retraimiento social, fatigabilidad), las causas pueden ser muy diferentes. Trastornos del sueño, déficits auditivos o visuales, epilepsia, trastornos afectivos, patologías neurológicas, síndromes genéticos… la dificultad no siempre viene de donde se imagina.
Podría decirse que la parte visible del iceberg a veces puede parecerse, mientras que lo que ocurre en profundidad es diferente.
El interés de esta primera etapa es, por tanto, afinar la mirada clínica, priorizar y orientar con más precisión el resto del recorrido.
Comprender mejor para avanzar mejor
Cuando se acumulan las preguntas, no siempre es fácil saber por dónde empezar.
La CNRO permite hacer un primer balance, tomar distancia y poner un poco de orden en lo que genera dudas, preocupa o sigue siendo difícil de entender en el día a día.
Ayuda a identificar lo que merece la pena profundizar, a comprender mejor ciertas particularidades del funcionamiento y a aportar elementos tranquilizadores.
Es un tiempo de escucha, reflexión y orientación, para que los padres puedan avanzar con puntos de referencia más claros y no queden solos frente a sus preguntas.



