Sí, su hijo ha vuelto a olvidar su libro en la escuela. ¡Vaya sorpresa! Le han vuelto a llamar por enésima vez porque no puede quedarse quieto. De un neuropediatra a un logopeda, el diagnóstico es claro: su hijo tiene TDAH (trastorno por déficit de atención con hiperactividad). Además de las sesiones de rehabilitación semanales, no puede quedarse de brazos cruzados. Las adaptaciones en la escuela y en casa permiten atender de verdad al niño o adolescente con TDAH. A continuación, algunas adaptaciones eficaces.
Recordatorio sobre las particularidades del TDAH
El TDAH es un trastorno del neurodesarrollo que genera tres grandes rasgos de comportamiento. El niño con TDAH es:
- Desatento: empieza una actividad sin terminarla, porque se distrae con facilidad. Suele perder y olvidar sus cosas.
- Hiperactivo: está siempre en movimiento y es capaz de hablar sin parar.
- Impulsivo: tiene dificultades reales para gestionar sus emociones. A menudo incapaz de mostrar paciencia, puede, entre otras cosas, tomar la palabra sin esperar su turno.
Diagnosticar a un niño que presenta algunos de estos rasgos de comportamiento también implica determinar si sufre otros trastornos asociados, como dislexia, disortografía, discalculia, disfasia, dispraxia, un trastorno del espectro autista o incluso epilepsia.
Los impactos psicológicos
Explicar el TDAH no se limita a las dificultades de aprendizaje y cognitivas. Las consecuencias psicológicas son menos visibles, pero igual de importantes para el desarrollo del niño o adolescente. El TDAH provoca dificultades para integrarse en la clase y desórdenes afectivos. A causa de este trastorno, los niños muestran una mayor sensibilidad. En algunos, el problema tomará la forma de un estado depresivo. En otros niños, habrá que detectar una fuerte tendencia a la ansiedad. Estos alumnos particulares suelen recurrir a la provocación. No perciben el peligro como el resto de niños de su edad y ponen su seguridad en riesgo con mayor facilidad. Como en la mayoría de los trastornos DYS, el TDAH provoca una fuerte caída de la autoestima. El niño o adolescente recibe numerosos comentarios negativos y reprimendas y, evidentemente, pierde la confianza en sí mismo.
¿Y si, con algunas adaptaciones, la clase pudiera superar los límites del TDAH?
La escuela acoge al niño cada día durante largas horas de convivencia entre alumnos y profesores. ¿No es el espacio ideal para cambiar los hábitos ligados al TDAH? Desde los métodos de trabajo hasta pequeños gestos de complicidad, el profesor representa un potencial increíble en el día a día de estos alumnos con una forma distinta de aprender. Entre el alumno con TDAH y su profesor puede establecerse una auténtica relación de confianza. A continuación, algunas adaptaciones entre las que elegir las que mejor se adapten al alumno.
«El profesor, con su mirada, es un compañero esencial, ya que observa al niño seis horas al día […], para ayudarlo lo mejor posible en sus aprendizajes y en sus relaciones con sus compañeros.»
Eva Lafrance, profesora
Favorecer su atención
- Asignarle un pupitre lejos de cualquier distracción (cerca de un alumno tranquilo, lejos de las ventanas, las puertas y la papelera).*
- Dividir los objetivos en varias tareas únicas y claramente formuladas.
- Dar las instrucciones una a una y dividir las más largas.
- Escribir las instrucciones en la pizarra y priorizar los soportes visuales.
- Mantenerse a menudo cerca del niño mientras realiza una tarea.
- Pedirle al alumno que repita la instrucción o la información esencial que se acaba de dar, para captar su atención (el objetivo no es reprenderlo si no la ha escuchado, sino animarlo a centrarse en las palabras del profesor).
Controlar su impulsividad
- Elegir junto con el alumno un código para controlar esta impulsividad (puede ser un gesto, una señal antes de levantarse o antes de responder a una pregunta…).
- Frenar de inmediato con una señal, una palabra o una mirada cualquier impulsividad que aparezca.
- No señalar sistemáticamente sus comentarios fuera de contexto (que no controla en absoluto).
La hiperactividad
- Invitar al niño a salir un momento o interrumpir una tarea en curso cuando ya no controle su hiperactividad.
- Satisfacer su necesidad de estar en constante movimiento asignándole tareas que le permitan levantarse y moverse por la clase (repartir hojas, borrar la pizarra, recoger los cuadernos…).
La falta de confianza en sí mismo
Es urgente evitar el desánimo. Para lograrlo, la palabra clave es valorar al niño en clase. Al reforzar aquello en lo que el alumno tiene éxito, el profesor le ofrece una visión más positiva del aprendizaje, que por fin se convierte en una fuente de satisfacción.
Adaptaciones para el TDAH en casa: padres, ¡ustedes también tienen recursos!
En casa, la atención al niño con TDAH se basa en un entorno favorable, el respeto y el diálogo. ¿Está agotado por su impulsividad y su hiperactividad? Aquí tiene algunas claves para restablecer el equilibrio y favorecer el bienestar de su hijo y de toda la familia.
- Cuidar los factores agravantes: hay que tratar los trastornos del sueño, respetar una alimentación equilibrada y practicar una actividad deportiva, evitando al máximo la televisión o la tableta.
- Preparar un entorno favorable: empezando por crear rutinas para evitar olvidos, permitir pausas durante los deberes o las actividades que requieren concentración, y colocar su escritorio en un lugar alejado de las distracciones (ventanas, pared cubierta de fotos…).
- Respetar su necesidad de movimiento durante el aprendizaje: dado que el movimiento activa su actividad cerebral, podrá balancearse en la silla y caminar mientras recita o reflexiona. Fomentar el diálogo y la comunicación amable con niños y adolescentes. La idea es ayudarlo a poner en palabras sus frustraciones, acoger sus momentos de desánimo y reconocer su sufrimiento sin minimizarlo.
- Hablar del trastorno con la familia también es esencial para unas relaciones armoniosas y tolerantes.
- Utilizar métodos como el PARA-PIENSA-ACTÚA; este automatismo debe parecerse a un juego:
Paso 1: el niño se detiene, hace una pausa.
Paso 2: reflexiona sobre la mejor manera de actuar
Paso 3: ¡actúa!
- Favorecer los juegos de atención: encontrar las anomalías, buscar las diferencias, elegir la pieza que falta en el puzle…
- Enseñarle a gestionar sus emociones: ¿hay un momento mejor para fomentar la lectura juntos? Aquí tiene algunas ideas de libros sobre las emociones adaptados a todas las edades.
Las adaptaciones para niños con TDAH representan una oportunidad más, tanto en la escuela como en casa. Como en todo proceso, una adaptación necesita algo de tiempo antes de dar sus frutos. El tiempo necesario para que el niño la haga suya y sea lo bastante receptivo como para aprovechar todos sus beneficios.

