La reforma de los horarios escolares vuelve a estar de actualidad. El anuncio de Édouard Geffray sobre un posible retraso del inicio de las clases a las 9h para los adolescentes reaviva un debate importante: ¿hay que adaptar los ritmos escolares al sueño de los alumnos?

Entre argumentos científicos, retos educativos y limitaciones organizativas, esta medida plantea numerosas preguntas.

  • Reforma de los horarios escolares: ¿de qué se trata?

Muy recientemente, el ministro de Educación Nacional reafirmó su voluntad de retrasar una hora el inicio de las clases para los adolescentes, es decir, que empiecen a las 9h en lugar de a las 8h.

 

  • ¿Por qué modificar los horarios escolares?

No es la primera vez que el Ministerio de Educación se plantea la organización de los tiempos escolares: horarios de clase, periodos de vacaciones…

De hecho, recordemos que en junio del año pasado, una convención ciudadana dirigida por el CESE (Consejo Económico, Social y Medioambiental) inició una nueva reflexión sobre los ritmos escolares. El informe final se publicó a finales de noviembre. En él se recogían 20 propuestas para reformar los tiempos escolares y extraescolares, entre ellas: empezar la jornada a las 9h00 en los institutos.

  • ¿Por qué es tan importante?

¿Ha notado alguna vez que los adolescentes se duermen más tarde? ¿Y que les cuesta mucho despertarse temprano?

En efecto, los cronobiólogos han demostrado que la producción de melatonina (hormona natural que prepara para el sueño) es más tardía en los adolescentes. Como consecuencia, su despertar también lo es.

 

  • El sueño de los adolescentes:
    • cambios biológicos

Durante la pubertad, el reloj biológico de los adolescentes se desajusta: se habla de un desfase natural del ritmo circadiano.

La melatonina se segrega hacia las 23h en lugar de las 21h, lo que explica que tarden más en dormirse, algo que puede agravarse si el adolescente está delante de una pantalla a la hora de acostarse (la luz azul de las pantallas bloquea la producción de la hormona del sueño).

    • las necesidades de sueño

Sabemos que, aunque el adolescente ya no sea un niño, necesita entre 8 y 10 horas de sueño para:

      • favorecer su crecimiento físico
      • favorecer su desarrollo cerebral (no olvidemos que el cerebro no madura del todo hasta los 25 años)
      • favorecer la memoria
      • favorecer la consolidación de los aprendizajes
      • mejorar la capacidad de atención y concentración

Hoy en día, se observa en las aulas alumnos que llegan a clase sin haberse despertado del todo.

Con falta de sueño, claramente no están en condiciones de asimilar nuevos aprendizajes, sobre todo porque la deuda de sueño va aumentando a medida que avanza el curso escolar. También se observa más irritabilidad, incluso agresividad, y dificultades de atención.

De hecho, en el marco de la convención ciudadana, se preguntó a los adolescentes, y algunos de ellos nos alertan sobre su ritmo escolar: «Nuestros días son demasiado largos»

 

  • Ventajas de empezar las clases a las 9h

Como habrá quedado claro, si queremos que los estudiantes de secundaria y bachillerato rindan mejor en clase, hace falta:

    • por un lado, que duerman lo suficiente
    • por otro, que empiecen las clases más tarde, ya que se duermen más tarde

Ya se han llevado a cabo experiencias piloto en algunos centros escolares franceses.

Por ejemplo, en Seine-et-Marne, más concretamente en Sourdun. «El internado de excelencia de Sourdun (Seine-et-Marne) probó a retrasar el inicio de las clases de las 8h a las 9h para alumnos de 4e y 5e (equivalente a 2º y 1º de ESO), sin modificar la hora de finalización. Los resultados muestran una ganancia media de 25 minutos de sueño por noche para dos tercios de los participantes, una reducción de la ansiedad en el 64% y una mejor inhibición cognitiva en el 72%.» extracto de un artículo del periódico Le Monde

 

  • Los inconvenientes de la reforma de los horarios escolares

Se preguntará por qué estos cambios no se han hecho ya, si conocemos los beneficios que tendrían para nuestros jóvenes alumnos.

Pues bien, hay que decir que esta propuesta no cuenta con un consenso unánime.

En efecto, una reforma de este tipo supondría:

    • modificar los programas escolares, ya que habría una hora menos de clase al día
    • reducir las vacaciones escolares
    • revisar la logística (horarios de transporte escolar, actividades extraescolares)
    • repensar las limitaciones familiares, con hijos y padres que empezarían su jornada a horas diferentes.

 

Conclusión:

La reforma de los horarios escolares se apoya en experiencias piloto y en bases científicas sólidas, especialmente en lo relativo al sueño de los adolescentes.

Sin embargo, su puesta en marcha sigue siendo un reto importante. Sin una adaptación global del sistema educativo y de la organización familiar, existe el riesgo de crear nuevas limitaciones.

El debate sobre los ritmos escolares está, por tanto, lejos de haber terminado.

 

Recursos adicionales:

Stéphanie Mazza, investigadora en neuropsicología: «Llevamos demasiado tiempo imponiendo un ritmo de sueño de adulto a los adolescentes» artículo en Le Monde, 20 de mayo de 2025

Convención ciudadana: 20 niños de 12 a 17 años formulan sus propuestas para repensar la organización de su tiempo

«Un sistema pensado para otro siglo»: ¿por qué los horarios escolares están obsoletos?

Los ritmos escolares: ¿una excepción francesa?

La importancia del sueño en los niños: ¡un motor esencial para el aprendizaje!