Elaborada por el psicólogo estadounidense Mihaly Csikszentmihalyi, la teoría del flow hace referencia a un estado de plena concentración del niño en una actividad que tiene sentido para él y que está perfectamente adaptada a sus capacidades. Dado que existe un vínculo real entre esta teoría y la noción de autoestima y calidad de vida, un terapeuta ocupacional puede recurrir a ella para acompañar el desarrollo de un niño con un trastorno DYS.

La teoría del flow o la psicología positiva

En la década de los 2000, Martin Seligman abrió camino a una psicología orientada tanto a ver las cosas de forma positiva como a definir científicamente qué nos hace felices. Esta corriente también es impulsada por Mihaly Csikszentmihalyi desde 1975, con su teoría del flow, caracterizada por la absorción total de una persona en su actividad.

Este estado de inmersión permite poner las emociones al servicio del aprendizaje y del rendimiento. En el flow, estas emociones están a la vez contenidas y canalizadas, pero también son positivas, estimulantes y acordes con la tarea que se debe realizar.

Según Mihaly Csikszentmihalyi, este estado mental conduce a «consecuencias muy importantes: mejor rendimiento, creatividad, desarrollo de capacidades, autoestima y reducción del estrés. En definitiva, contribuye al crecimiento personal, aporta un gran disfrute y mejora la calidad de vida».[1]

¿Cuáles son los componentes de la teoría del Flow?

La teoría del flow puede vivirse en cualquier actividad, siempre que esté adaptada a las capacidades del niño con un trastorno DYS y tenga sentido para él. Para alcanzar esta experiencia óptima, son esenciales 8 componentes:

  • Enfrentarse a una actividad alcanzable (para lograr el éxito)
  • La capacidad de concentrarse en la tarea
  • Definir objetivos claros (para sostener la concentración)
  • Un retorno inmediato sobre la actividad y la experiencia
  • Una implicación importante (para inspirar un mínimo de superación personal)
  • La sensación de control
  • La desaparición de la preocupación por uno mismo
  • La alteración de la percepción del tiempo (que se alarga, se acorta…)

En otras palabras, el niño debe llevar a cabo una actividad adaptada a su nivel de competencia (ni superior, fuente de aburrimiento, ni inferior, fuente de ansiedad). Totalmente concentrado, ejerce un control total sobre sus acciones, su compromiso es profundo y sus distracciones son inexistentes. Su percepción del tiempo se altera y su preocupación por sí mismo desaparece en favor del sentido de sí mismo.

La teoría del flow para niños con trastornos DYS

Para Mihaly Csikszentmihalyi, la atención es una energía psíquica que hay que cultivar, mantener y aprender a utilizar de forma adecuada, ya que de ello depende la calidad de la experiencia.

La teoría del flow analiza las capacidades y las motivaciones de los niños en relación con una actividad. En el recorrido de un niño con un trastorno DYS, a menudo enfrentado a situaciones de fracaso, esto puede revelar un desajuste entre el nivel de desafío y el nivel de capacidad, arrastrando al niño a una espiral negativa.

Ya sea en el colegio o en casa, un terapeuta ocupacional puede ayudar a equilibrar estas dos variables, para reducir progresivamente las situaciones de fracaso y trabajar la autoestima del niño con un trastorno DYS. No dude en hablarlo con uno de los profesionales de la plataforma Ora-Visio.

[1] Cita: https://giannibergandi.com/flow-mihaly-csikszentmihaly/