El Trastorno por Déficit de Atención con o sin Hiperactividad (TDAH) afecta a la vida escolar del niño, pero también a su vida familiar y cotidiana: impulsividad, procrastinación, motivación fluctuante, baja autoestima, etc. Al sentirse a menudo impotentes, los padres pueden verse rápidamente desbordados por la situación. Afortunadamente, un coaching específico puede ayudarles a comprender mejor a su hijo y a desarrollar estrategias de gestión eficaces y prácticas para abordar su comportamiento.
Las comorbilidades del TDAH
El TDAH raramente aparece como un trastorno aislado: suele asociarse a varias enfermedades o trastornos psíquicos o físicos. De hecho, esta comorbilidad se diagnostica a menudo antes que el propio TDAH, como ocurre con los trastornos del lenguaje, que suelen detectarse hacia los 6-7 años, cuando todavía es pronto para diagnosticar un TDAH.
Según el sitio TDAH Francia, entre las comorbilidades frecuentes figuran:
- El trastorno del espectro autista (42 %)
- Las Altas Capacidades Intelectuales (40 %)
- El trastorno negativista desafiante o el trastorno de conducta (30 a 50 %)
- Los trastornos del aprendizaje (25 a 40 %)
- Los trastornos de ansiedad y los trastornos obsesivo-compulsivos (30 %)
- La depresión y los trastornos del estado de ánimo (20 a 37 %)
- Los trastornos del sueño (30 %)
Rápidamente agotados y desbordados, los padres de niños con TDAH se sienten incomprendidos y juzgados por su entorno, tanto social y familiar como profesional, lo que no deja de afectar a su confianza en sí mismos.
El coaching, un soplo de aire fresco para los padres
El coaching parental ofrece un espacio a la vez confidencial y seguro para hablar de los retos a los que se enfrentan día a día. Con la ayuda de un profesional, los padres se benefician de:
- Una mejor comprensión del TDAH de su hijo (causa, síntomas y efectos en el día a día);
- Una estrategia de disciplina y gestión de comportamientos difíciles, como la impulsividad, la hiperactividad y la falta de atención;
- Una mejora de las competencias parentales, en particular en comunicación, escucha, resolución de conflictos y gestión del estrés;
- Una mejora de la relación padres-hijo, reforzando la confianza y los vínculos emocionales;
- Un apoyo emocional, a través de una comprensión empática de la situación.
Gracias al coaching, los padres se convierten en verdaderos compañeros de su hijo, para que este deje de desconfiar y empiece por fin a adoptar una mirada positiva sobre esta práctica. Más tranquilo y sereno, el ambiente familiar mejora, dejando más espacio al reconocimiento y a la autonomía. Impulsado por unos padres que ahora cuentan con herramientas y recursos, el niño con TDAH puede mejorar sus competencias, tanto afectivas como relacionales y sociales, y así superar progresivamente sus dificultades.
No dudes en acercarte a un coach en TDAH presente en la plataforma Ora Visio: indica tu disponibilidad para una sesión de una hora y benefíciate rápidamente de un acompañamiento para familiarizarte con el comportamiento de tu hijo.

