Los síntomas del Trastorno por Déficit de Atención con o sin Hiperactividad (TDAH) dificultan el aprendizaje. Propensos a la procrastinación, estos niños tienen dificultades para autodisciplinarse y establecer una organización eficaz. Sin embargo, esta será absolutamente necesaria para continuar y tener éxito en sus estudios. Por eso, es mejor adquirir cuanto antes buenos hábitos de trabajo. Aquí tienes 3 principios para ayudar a tu hijo con TDAH a organizarse mejor en su día a día.
Principio 1: lo que no está escrito no existe
Como el TDAH afecta a la atención, también afecta a la memoria. La primera estrategia de compensación que hay que poner en marcha es obligarle a anotar de inmediato la información que debe recordar. Obligar al cerebro a memorizar algo mientras se concentra en las tareas del momento aumenta inevitablemente, y sobre todo de forma innecesaria, la carga mental. El riesgo de olvido es demasiado alto.
Para reducir ese riesgo, dale a tu hijo un cuaderno en el que pueda anotar toda la información que debe recordar. Debe permanecer accesible en todo momento: en la mochila, cerca de la cama, en el coche, etc. A partir de ahí, si no está escrito, ¡no existe! Con el tiempo, esta práctica se volverá natural y podrá consultarla para evitar olvidos.
Principio 2: cada semana, una lista de tareas pendientes
El niño con TDAH tiene dificultades para empezar o terminar sus tareas. Y como no sabe por dónde empezar, el tiempo pasa sin que la actividad avance. Para compensar esta dificultad, conviene elaborar, cada semana, una lista de tareas por realizar. Puede escribirse en papel o hacerse con ayuda de una aplicación.
Lo ideal es crear dos listas a la vez: una para el colegio y otra para la vida diaria. Colocadas en lugares visibles como la nevera, el espejo del baño o la puerta de entrada, funcionan como un recordatorio automático para el niño con TDAH. Una vez realizada la actividad, podrá tacharla con alegría y sentirse orgulloso del trabajo realizado.
Ten en cuenta que puedes añadir un sistema de puntuación para priorizar las tareas; aunque al principio sea sencillo, se volverá esencial con los años y en la vida profesional.
Principio 3: cada herramienta tiene su lugar
Existen numerosas herramientas capaces de ayudar en el día a día de tu hijo con TDAH, pero una vez que adopta una, es esencial no cambiarla. Aunque la novedad resulte atractiva, cualquier cambio implica volver a empezar de cero (acostumbrarse a ella, integrarla en su rutina/uso, etc.).
Una vez que haya encontrado sus herramientas, deberá determinar su lugar, un sitio fácil de encontrar y de acceder, igual que los objetos cotidianos como las llaves, las gafas o la tarjeta de transporte. Esta organización supone planificar sistemáticamente dos momentos cada día: uno para coger las herramientas/objetos del día, y otro para dejarlos de nuevo en el mismo sitio de cara al día siguiente.
Estos 3 principios constituyen la base de una primera organización para tu hijo con TDAH. A lo largo de su trayectoria escolar y profesional, deberá ampliarlos y hacerlos evolucionar para integrar nuevas exigencias. No dudes en pedir consejo a un coach TDAH para ayudarte a sentar estas bases cuanto antes.

