En terapia ocupacional, el modelo Kawa remite a una atención global del paciente: centrado en la persona, este enfoque japonés otorga mucha importancia a su punto de vista. A través del dibujo de un río, la persona expresa sus sentimientos, sus fortalezas y debilidades, las limitaciones de su entorno y su calidad de vida. Presentación.

El modelo japonés Kawa

En la década de los 2000, varios terapeutas ocupacionales japoneses se reunieron bajo la dirección de Michael K. Iwama y constataron rápidamente que la mayoría de los modelos conceptuales de su profesión provenían de países occidentales y no se adaptaban a su cultura. En 2006, idearon a la vez un modelo y una herramienta de evaluación, bautizados «kawa», que significa «río» en japonés.

Juntos, identificaron 4 conceptos unidos por la metáfora del río: «La vida es como un río que fluye, desde el nacimiento hasta el final de la vida». Su nacimiento es el inicio de la vida, su recorrido representa sus etapas y su desembocadura en el mar representa la muerte.

Sobre la base de esta representación simbólica de la vida, encontramos:

  • El entorno (contexto físico o social), representado por el lecho del río y sus orillas;
  • Los problemas, asociados a las rocas;
  • Los determinantes personales del individuo (fortalezas y debilidades), simbolizados por los troncos flotantes, que a la vez son libres de navegar sobre el agua y pueden bloquear la corriente;
  • El flujo de la vida, la salud y la energía, representados por el agua.

Kawa, una herramienta de autoevaluación en terapia ocupacional

El modelo Kawa está pensado para facilitar la introspección del paciente y favorecer el diálogo con los terapeutas ocupacionales, con el fin de definir los objetivos terapéuticos. Este enfoque singular se basa en una autoevaluación de la persona.

El profesional le pedirá que realice dos dibujos o dos collages:

  • Un dibujo del río, que fluye desde las montañas hasta el océano. A continuación, debe situarse físicamente en ese río.
  • Un dibujo en corte transversal donde se vea el interior del río, en ese momento presente. Las rocas, los troncos flotantes, el lecho del río, el agua y los espacios entre estos elementos serán otros tantos indicios del estado de ánimo del paciente.

Tras esta elaboración gráfica, el paciente explica y analiza sus dibujos, con sus propias palabras, relacionándolos con su propia experiencia.

El acompañamiento del terapeuta ocupacional en el modelo Kawa

Después de esta autoevaluación, el terapeuta ocupacional dispone de una visión completa de su paciente: esto le permite identificar las prioridades terapéuticas y reflexionar sobre las posibles vías de intervención. Formula los objetivos junto con el paciente y elabora la lista de los medios que se van a poner en marcha.

En caso necesario, no duda en derivarlo a otros profesionales (psicoanalista, logopeda, hipnoterapeuta…).

Todo el proceso de análisis favorece el diálogo y una postura de igualdad entre el paciente y el terapeuta ocupacional, incluso permitiendo una verdadera negociación del trabajo. El objetivo del modelo Kawa es precisamente adaptarse a la persona y no al revés.

Algún tiempo después de poner en marcha las acciones terapéuticas, el paciente vuelve a ver al profesional, vuelve a hacer los dos dibujos, con el fin de hacer balance de sus avances.