Por lo general, el terapeuta ocupacional interviene cuando una afección o enfermedad limita las capacidades de un niño en el desempeño de sus actividades diarias. Estas dificultades aparecen en el entorno escolar, familiar o en el tiempo libre. Cuanto antes se inicie la atención, mayores serán las posibilidades de mejorar su autonomía, e incluso de reducir o eliminar ciertas complicaciones. Incluso los más pequeños, de 0 a 3 años, pueden beneficiarse de ella…

¿Por qué es interesante la terapia ocupacional pediátrica para tu hijo?

La Alta Autoridad de Salud francesa (HAS) recomienda intervenciones tempranas en bebés o niños pequeños, desde el momento en que se sospechan o se detectan dificultades. El objetivo es favorecer al máximo su desarrollo, limitando el aumento de riesgos y reduciendo las complicaciones.

Intervenir cuando el niño aún es pequeño permite aprovechar toda su plasticidad cerebral: cuanto antes intervenga el profesional, mayores serán los beneficios a largo plazo para el niño.

La terapia ocupacional tiene como objetivo mantener, restaurar y permitir las actividades humanas de forma autónoma, eficaz y segura. En los más pequeños, de 0 a 3 años, cuya autonomía sigue siendo muy limitada, interviene de manera global, estableciendo el vínculo entre el niño, sus ocupaciones y su entorno.

¿Cómo interviene la terapia ocupacional en pediatría?

El profesional acompaña la independencia y la autonomía del niño, ayudando a crear un equilibrio ocupacional familiar armonioso. El espectro ocupacional de un bebé de 0 a 3 años abarca las interacciones sociales (balbuceos, miradas, sonrisas…), los desplazamientos (darse la vuelta, gatear, caminar…), el sueño, la alimentación (paso a los alimentos sólidos, uso de cubiertos…), pero también el cuidado personal (lavarse, secarse, cepillarse los dientes…), vestirse (ponerse la ropa del lado correcto, atarse los cordones…) y el juego (trasvasar, construir, manipular objetos…).

Si el terapeuta ocupacional infantil observa dificultades en la adquisición de ciertas habilidades esenciales, actúa sobre distintos ejes: sensorial y perceptivo (textura de los alimentos, ruidos…), motricidad global y fina (caerse, trepar, jugar con una pelota, coordinar ambas manos…), cognitivo (imitar, contar, garabatear…), interacciones sociales, materiales y adaptaciones del entorno…

¿Cuándo hay que consultar a un terapeuta ocupacional?

Cualquier sospecha o dificultad observada puede justificar una consulta con un terapeuta ocupacional, sea cual sea la edad del niño. Tradicionalmente, las dificultades observadas se sitúan en una de estas 3 áreas:

  • En casa: ponerse la ropa al revés, dificultad para atarse los cordones, mal agarre de los cubiertos, necesidad de acompañamiento constante en el baño, torpeza con los objetos, necesidad de estímulo constante para tomar iniciativas, etc.
  • Tiempo libre: problemas de coordinación en el deporte (natación, bicicleta…), dificultad para atrapar una pelota, salirse de los márgenes al colorear, etc.
  • En el colegio: escritura lenta e ilegible, desorganización, distracción frecuente, falta de precisión, dificultad para seguir instrucciones, etc.

 

Desde la primera consulta, el terapeuta ocupacional podrá asesorarte sobre los pasos a seguir y sobre la posible necesidad de realizar una evaluación completa, para determinar las causas de las dificultades y las técnicas compensatorias necesarias.