Antes de sospechar una disgrafía, tenga en cuenta que las dificultades de escritura de su hijo pueden estar relacionadas con reflejos primitivos no integrados. Descubramos juntos qué significa esto y qué juegos y movimientos utilizan los grafoterapeutas para ayudar a integrarlos.

¿Qué son los reflejos primitivos?

También llamados reflejos arcaicos, los reflejos primitivos son reacciones involuntarias e inconscientes del sistema nervioso ante un estímulo sensorial. Algunos aparecen durante la vida intrauterina, otros al nacer o en los primeros meses de vida. Esenciales para el desarrollo, estos reflejos primitivos nos protegen, nos permiten desplazarnos y facilitan la coordinación de nuestros movimientos.

Integrados normalmente mediante un esquema de tres fases (emergencia, activación e integración), pueden sufrir alteraciones por diversas razones, ya sea estrés, agotamiento, un parto difícil o una falta de estimulación en el bebé, entre otras.

¿Cuál es la relación con la escritura?

Sea cual sea su origen, cualquier alteración en la integración de los reflejos primitivos puede provocar dificultades de aprendizaje, en particular en los movimientos voluntarios ligados a la escritura, lo que influye en la forma de sujetar el lápiz o la postura del niño. Entre los reflejos con más probabilidades de alterar la escritura se encuentran el reflejo de prensión palmar (grasping) y el reflejo tónico asimétrico del cuello (RTAC).

Con el grasping, el niño tiene dificultades para sujetar correctamente el lápiz: más allá de la tensión, potencialmente dolorosa, tenderá a agarrarlo con la palma o, por el contrario, solo con la punta de los dedos. Con el RTAC, la coordinación ojo-mano se ve afectada, lo que altera el desarrollo de la lateralidad y de la posición sentada: al niño le costará colocar bien su hoja, cambiará continuamente de postura, «romperá» la muñeca y utilizará solo un ojo para leer…

¿Cómo evalúa el grafoterapeuta estas alteraciones?

Cuando el niño presenta dificultades relacionadas con la escritura, el grafoterapeuta le hace realizar algunos pequeños juegos y movimientos para evaluar sus reflejos primitivos, con el fin de determinar si el problema se encuentra en este nivel o si puede tratarse de un trastorno funcional, como la disgrafía.

Así, el profesional evaluará el reflejo de prensión palmar, que a menudo se traduce en el desarrollo de una pinza tridigital, con la flexión del pulgar como motor de la escritura; el reflejo de tracción de las manos, que se traduce en tensión en los antebrazos; una mala integración del RTAC, que se traduce en torpeza al escribir, dificultades de lateralidad y problemas para cruzar la línea media, entre otros; el reflejo tónico simétrico del cuello (RTSC), que se traduce en una mala postura sentada, debilidad en los brazos y dificultades al copiar, debido a los movimientos del cuello entre la pizarra y el pupitre; el reflejo palmo-mentoniano de Babkin, que se traduce en movimientos de la boca al escribir, tensión en las manos y mandíbulas contraídas; y el reflejo espinal de Galant, que se traduce en dificultades para permanecer sentado en una silla, con ganas de retorcerse y moverse…

Con estas observaciones, el grafoterapeuta podrá determinar el origen de las dificultades y proponer una reeducación adaptada. No dude en consultar a los profesionales de la plataforma Ora-Visio para despejar sus dudas sobre el tema.