Rama de la hipnosis terapéutica entre las más extendidas e influyentes, la hipnosis ericksoniana adopta un enfoque permisivo, mediante el cual el terapeuta elimina las resistencias al cambio, sin por ello ofrecer una solución al paciente. Es este último quien debe acceder a sus recursos internos para resolver su problema, ya sea físico, conductual o emocional.
Los obstáculos del joven Milton H. Erickson
Nacido el 5 de diciembre de 1901, Milton Erickson era daltónico y amúsico (incapaz de reconocer los ritmos y sonoridades musicales). Durante su escolarización, también se descubrió que padecía una dislexia severa.
En 1919, a los 17 años, contrajo una forma grave de poliomielitis: solo podía hablar y mover los ojos, así que observaba a sus hermanas, su lenguaje corporal, sus movimientos… Poco a poco se recuperó y, tras 11 meses de entrenamiento, llegó a caminar con muletas. El 15 de junio de 1922 emprendió un viaje de 1200 millas en canoa: regresó siendo capaz de caminar e incluso de llevar la embarcación a la espalda…
Como estudiante de medicina, participó en un seminario sobre hipnosis con Clark L. Hull, uno de los padres fundadores de la psicología experimental. Este defendía una metodología estricta, basada en la sugestionabilidad.
De la hipnosis directiva a la hipnosis ericksoniana
Antes de Milton Erickson, el hipnoterapeuta intervenía activamente en el proceso, proponiendo directamente al paciente la solución a un problema: era la hipnosis directiva. Aunque resultaba eficaz en casos o síntomas concretos, como la enuresis, no se adaptaba a la mayoría de las situaciones, que requerían una «dinámica personalizada» por parte del sujeto. Con Milton Erickson, el profesional ya no está obligado a ofrecer una respuesta: recurre a los recursos internos del paciente, a menudo sin explotar.
La hipnosis ericksoniana puede tener efectos a nivel físico (gestión del dolor, preparación para el parto…), sobre el comportamiento (adicción, pérdida de peso, recuperación física, timidez…) y sobre el desarrollo personal y emocional (gestión del estrés, preparación de exámenes, entrevistas…).
Atención: la hipnosis no cura, pero permite al paciente conectar con sus recursos internos para mejorar su capacidad de recuperación.
¿Cómo se desarrolla una sesión de hipnoterapia?
Tradicionalmente, una sesión de hipnoterapia dura aproximadamente una hora. Comienza con la «inducción», una fase de relajación que lleva a un estado de hiperconcentración. En esta etapa, el terapeuta utiliza sugestiones de imágenes e historias para guiar a su paciente hacia su objetivo: un enfoque no invasivo, respetuoso con los valores de la persona y su entorno. Durante esta fase, el paciente lo oye todo y puede interactuar con el profesional.
El tiempo necesario para resolver un problema es extremadamente variable, pero puedes pedir al terapeuta que acordéis juntos un número de sesiones para alcanzar el objetivo. Por ejemplo, la hipnosis ericksoniana resulta muy pertinente para tratar la gestión del estrés y el éxito escolar en un niño DYS.
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