Representando entre el 10 y el 15 % de la población mundial, los zurdos han sufrido durante mucho tiempo el rechazo de la sociedad: escribir con la «mano del diablo» no podía ser buena señal. Hoy en día, a pesar de la evolución de las mentalidades, sigue siendo innegable que la escritura occidental no está pensada para ellos. Sin embargo, no hay ninguna razón particular para que los zurdos sufran más disgrafía que los diestros.
La zurdera en (o de) la escritura
Según el etnólogo francés Robert Hertz, la ley de la polaridad estructura el pensamiento humano: un sistema de valores implacable que asocia el día con la noche, el calor con el frío, el nacimiento con la muerte, la mano derecha con la mano izquierda. Y es que la derecha siempre se ha percibido como el lado honorable, reservado para las tareas dignas, relegando de forma natural la izquierda al mal, al vicio, a la falta.
Impulsada por el pensamiento judeocristiano, la mano izquierda ha sido sistemáticamente demonizada. En las normas de buenos modales, por ejemplo, nunca debe sostener el tenedor. En la escuela, estas normas reservaban esta mano para las tareas más bajas (limpiar, sonarse la nariz…), dejando la derecha para escribir o saludar.
La escritura occidental no está en absoluto pensada para los zurdos: no pueden ver lo que escriben, porque su mano tapa lo que están anotando. Se ven obligados a doblar la muñeca, una postura antinatural que los hace más lentos al escribir, reforzando esa percepción, tan injusta, de pereza y torpeza.
En el siglo XIX, todos los alumnos debían encajar en el molde, es decir, ser diestros. A quienes no lo conseguían se les corregía: les ataban la mano izquierda a la espalda o a la mesa, les hacían llevar un guante o recibían golpes…
Los consejos de un grafoterapeuta para zurdos
Hoy en día, un niño zurdo es libre de escribir con la mano izquierda si es su mano preferida para sujetar el bolígrafo. Sin embargo, esto no significa que sea realmente zurdo: solo una prueba de lateralidad podrá determinarlo.
Sea cual sea el diagnóstico, ¡la grafoterapia puede ayudar a estos alumnos! Estos profesionales insisten, en primer lugar, en no dejar que un niño zurdo adquiera malos hábitos: su mano debe permanecer siempre alineada con el brazo, con la hoja inclinada en esa misma dirección, o incluso ligeramente hacia la izquierda, para darle más amplitud de movimiento al escribir.
Los profesionales de la escritura también insisten en que la forma de sujetar el lápiz debe ser la misma, sea el niño zurdo o diestro: sujeto entre el pulgar y la primera articulación del dedo corazón, con el índice apoyado con suavidad sobre el lápiz.
Por último, una de las reglas de oro es no forzar nunca al niño. Si estos hábitos no pueden aplicarse fácilmente por sí solos, es recomendable acudir a un profesional de la escritura para corregir la situación de forma eficaz y rápida.
Aunque ser zurdo no provoca disgrafía, nada te impide contactar con uno de los profesionales de la plataforma Ora-Visio para tu hijo: disponibles en línea, nuestros grafoterapeutas escucharán sus dificultades y encontrarán soluciones para facilitarle la vida.

