Tener un hijo con Altas Capacidades (AACC), también llamado superdotado, es sin duda una suerte. Aun así, hay que detectar esta diferencia lo antes posible, antes de que se convierta en una dificultad. Contra todo pronóstico, un alto potencial intelectual a veces puede ir acompañado de trastornos del aprendizaje, dificultades relacionales y ansiedad. ¿Por qué el niño con Altas Capacidades está más expuesto a esto?
¡Ya no hay clase sin un niño precoz!
Cada vez son más numerosos. ¿Quién no conoce a un niño calificado de altas capacidades o precoz en su entorno? De hecho, decir que un hijo es precoz parece haberse puesto de moda. ¿Las razones? Recurrir al diagnóstico se ha vuelto cada vez más sistemático. Paradójicamente, no son tanto la inteligencia y los logros de estos niños particulares lo que empuja a los padres y a los psicólogos escolares a hacerles pruebas. Son más bien las dificultades relacionales o los trastornos del aprendizaje los que llevan a las familias a preguntarse sobre las posibles causas de estas disfunciones.
«La superdotación es una diferencia, no una superioridad.»
Nicolas Guberan, psiquiatra y psicoterapeuta en Mont-sur-Lausanne
La imagen del pequeño genio superdotado parece haber cedido su lugar a la del niño con dificultades escolares. Contra todo pronóstico, detrás de un niño inquieto que sufre trastornos del aprendizaje puede esconderse un potencial muy alto. Ese niño que habló muy pronto, que caminó antes que los niños de su edad y que aprendió a leer antes de los 6 años tiene 1 posibilidad entre 2 de sufrir un fracaso escolar y 1 entre 3 de no llegar a la educación secundaria superior. En educación física, el diagnóstico es claro. El balón se le escapa constantemente, su coordinación dista de ser óptima por falta de práctica, y se siente, con razón, diferente y aislado.

¿Por qué ser superdotado expone más al niño a las dificultades?
El aburrimiento, ese enemigo
¿Cómo mantenerse concentrado en clase cuando el profesor propone actividades limitadas, preguntas demasiado evidentes o ejercicios demasiado fáciles? El niño con Altas Capacidades comprende la mayoría de los contenidos antes que sus compañeros. Termina las tareas de clase antes que nadie y acaba por perder las ganas de hacerlas. Desinteresado, el alumno precoz busca ocuparse de otra manera: se agita, habla, desarrolla ansiedad. Por lo general, en cuanto el profesor le ofrece más estímulo intelectual, todos estos comportamientos perturbadores desaparecen.
Pasar desapercibido
Para algunos niños con Altas Capacidades, integrarse en clase adopta la forma de una regresión intelectual. Dicho de otro modo, ¡para vivir felices, vivamos escondidos! Estos alumnos precoces simulan no saber, para ser como los demás. Al limitarse a hacer solo lo que se les pide, dejan de lado su potencial y sus capacidades para hacer amigos o para que el profesor vuelva a preguntarles. De hecho, no es raro que el docente deje de dar la palabra a un niño que ya conoce todas las respuestas. En el peor de los casos, el alumno puede llegar a perder por completo el interés por la escuela y sus enseñanzas.
La trampa del éxito fácil
Los estudios sobre el cerebro del niño superdotado han puesto de relieve su forma de pensar. Para simplificar, el cerebro del niño con Altas Capacidades recluta una red neuronal más amplia y puede así activar otras zonas. El resultado es que, para responder a una pregunta, el niño procede por analogía con situaciones que ya ha vivido, por intuición. Consigue sintetizar y procesar de forma global toda la información de la que dispone. Esta facultad puede generar trastornos del aprendizaje, en particular la incapacidad de realizar tareas rutinarias (copiar, recitar…), la evitación del esfuerzo y la ausencia de estrategia de aprendizaje. En efecto, su gran capacidad para encontrar una respuesta sin esfuerzo le evita tener que aprender un método o esforzarse de verdad por comprender. Para este alumno intelectualmente precoz, justificar una respuesta correcta en un ejercicio de matemáticas suele ser imposible. En la educación secundaria, las dificultades se intensifican. Mientras que en primaria se apoyaba en su soltura verbal, el adolescente superdotado se ve desbordado por su exceso de ideas, su creatividad desbordante y su lentitud al escribir. Con resultados que no reflejan en absoluto su potencial, puede alejarse peligrosamente del itinerario escolar.
La escritura no es una aliada
Los trastornos de la escritura son casi sistemáticos en los niños con Altas Capacidades. Una escritura torpe y lenta suele provocar que el alumno se niegue a escribir. La disortografía es un trastorno DYS que suele acompañar a los perfiles con Altas Capacidades. Por desgracia, al ser la escritura una competencia transversal, todas las materias se ven afectadas por esta debilidad y los resultados escolares caen.
Hipersensibilidad y ansiedad en el programa
Limitados en su creatividad y en la expresión de su talento, los niños precoces suelen ser infelices en la escuela, donde el sistema escolar intenta normalizarlos. Estos alumnos suelen ser muy hipersensibles. Dotados de una empatía fuera de lo común, tienden a hacerse cargo de sus compañeros, con el riesgo de sufrir sobrecargas emocionales. Esta hipersensibilidad también se manifiesta a nivel sensorial. Esta agudeza de uno o varios de los cinco sentidos permite a estos niños percibir de forma exacerbada sonidos, olores y todo tipo de sensaciones. Perfeccionistas e intransigentes ante la injusticia, estos pequeños también tienen un sentido agudo de la lógica y la precisión. Estos perfiles desarrollan más fácilmente TOC (Trastorno Obsesivo-Compulsivo), perjudicial para el aprendizaje. Ansiosos, perciben el peligro con mayor intensidad. Pueden perder mucho tiempo volviendo a copiar sus apuntes por afán de perfección o colocando meticulosamente su material escolar sobre el escritorio. ¡Señales a tomar en serio!
Trastornos DYS que enturbian el diagnóstico
Cuando un niño presenta uno o varios trastornos del aprendizaje (dislexia, disfasia, discalculia, disortografía…), el diagnóstico de Altas Capacidades resulta extremadamente difícil de establecer, porque el trastorno retrasa la sospecha de precocidad intelectual. Un niño DYS y con Altas Capacidades será considerado «normal», porque el trastorno perjudicará la detección de su potencial. Tener dificultades para leer y escribir y, paradójicamente, encontrar la escuela demasiado fácil y aburrida resulta, francamente, muy desconcertante. Un sentimiento de incomprensión, de desajuste y de desfase debe llevar a los padres a solicitar un diagnóstico de precocidad. Los casos de niños con Altas Capacidades que además presentan TDAH (Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad) también son muy frecuentes. Sin embargo, el diagnóstico es muy complicado de establecer, ya que el déficit de atención reduce la pertinencia de los resultados.
«Cuando un niño despierto e inteligente fracasa en la escuela, conviene plantearse si sus Altas Capacidades van asociadas a uno o varios trastornos del aprendizaje.»
La importancia del diagnóstico
Aunque sea difícil de establecer, identificar la precocidad intelectual de estos alumnos permite implantar métodos pedagógicos adaptados a su potencial y al trastorno que puedan presentar. Poner palabras a las dificultades, pero también a las oportunidades que el niño con Altas Capacidades puede aprovechar, es una auténtica salvación para quienes se consideraban diferentes, que no encontraban su lugar y que sufrían un desfase permanente. Ignorar el funcionamiento reflexivo particular de estos niños también supone un mayor riesgo de fracaso escolar. El equipo docente, los profesionales de la salud y la familia deben avanzar juntos para que la capacidad creativa y la originalidad de estos alumnos superdotados se revelen en las mejores condiciones. Para acompañar a los padres en este proceso, ORA ha diseñado soluciones de seguimiento logopédico y psicológico con profesionales de la salud y profesores particulares disponibles en línea en toda Francia y en el mundo. Una solución práctica y eficaz que alivia la carga logística de las citas y los desplazamientos regulares a la consulta. Un niño con Altas Capacidades sigue siendo una suerte que basta con detectar para aprovechar sus mejores recursos, ¡y cuanto antes, mejor!

