Numerosos estudios muestran que una parte importante de los niños con trastornos del aprendizaje desarrolla ansiedad de tipo patológico. Esta proporción se sitúa en el 69 % en los niños disléxicos, con predominio en las niñas. En la mayoría de los casos, se recomienda encarecidamente un seguimiento psicológico, para no añadir otras dificultades a su trastorno DYS…
La correlación entre dislexia y ansiedad
Realizado a partir de 114 pacientes diagnosticados de dislexia, un estudio[1] reveló que el 69 % de ellos sufría trastornos de ansiedad. Cabe señalar que la ansiedad es una respuesta normal a la percepción de un peligro, una señal de alarma que se traduce en una sensación de malestar, angustia o incluso miedo. Si bien la ansiedad es normal en ciertas etapas del desarrollo de un niño, se vuelve patológica cuando lo perturba y genera importantes problemas en el día a día.
En este estudio, los niños disléxicos presentaban ansiedad patológica, sin efecto de la edad ni del nivel escolar (primaria o secundaria). En cambio, las niñas disléxicas parecen sufrirla más que los niños: no obstante, se recomendó un seguimiento con un psicólogo para el 65 % de los 114 pacientes del estudio.
Los signos de ansiedad en un niño disléxico
Las manifestaciones de la ansiedad son muy variadas en el niño disléxico: puede tratarse de un cambio brusco de comportamiento (agitación, irritabilidad, llanto, rabietas…), de síntomas somáticos (dolores de cabeza o de estómago, tensiones y rigidez corporal), de trastornos del sueño (dificultad para conciliar el sueño, pesadillas…), de conductas de evitación (negarse a ir al colegio), de problemas de concentración inusuales o incluso de una necesidad excesiva de ser tranquilizado.
Cabe señalar que existe un tipo de ansiedad directamente relacionado con el colegio: la ansiedad de rendimiento. Se trata de un estado de aprensión, tensión y malestar, provocado por el miedo al fracaso y a menudo vinculado a una situación de evaluación (examen, prueba oral, etc.). Esto se traduce en un estrés importante, trastornos somáticos, una preocupación creciente e incluso evitación a medida que se acerca la fecha.
La psicología para romper el círculo vicioso
Un niño disléxico tiene más probabilidades de desarrollar ansiedad: y, más allá de las dificultades inherentes a la dislexia, la propia ansiedad tiene consecuencias sobre el aprendizaje. Paraliza el pensamiento y la acción, y afecta negativamente a la memoria de trabajo. En el caso de una dislexia grave, esta debilidad de la memoria ya se observa, pero se vuelve aún más pronunciada con la ansiedad.
Para romper este círculo vicioso, en el que cuanto más ansioso está el niño disléxico, menos lo consigue, y cuanto menos lo consigue, más ansioso está, la ayuda de un psicólogo puede resultar muy beneficiosa. Juntos trabajarán en la autoestima y en el sentimiento de competencia, para mejorar su percepción de las cosas y de los acontecimientos.
No dude en acudir a uno de los psicólogos de la plataforma Ora-Visio, especializados en trastornos DYS: perfectamente al corriente de las distintas repercusiones de estas dificultades, sabrán adaptar su enfoque según las necesidades del niño disléxico y la manifestación de su trastorno de ansiedad más problemática en el día a día.
[1] Estudio: https://www.sciencedirect.com/science/article/abs/pii/S0222961722000721

