La concentración se materializa a través de la alquimia entre la atención y la intención. Aunque existen otras causas, el zapeo atencional propio de nuestra vida tecnológica daña seriamente nuestra capacidad para mantener una atención sostenida en una sola tarea. Afortunadamente, el hipnoterapeuta puede utilizar sus técnicas para mejorar notablemente la concentración y, en consecuencia, el aprendizaje.
Las principales causas de las dificultades de atención
Las consecuencias de la falta de concentración son extremadamente perjudiciales en el entorno escolar: el alumno puede pasar por alto información esencial, distraerse y no hacer lo que se le pide, ser ineficaz en sus tareas por tener la mente dispersa, carecer de rigor y puntualidad, etc.
Existen 3 grandes categorías que pueden explicar las dificultades de atención de un niño. Cabe señalar que también pueden combinarse entre sí:
- Un origen neuropsicológico, con el TDAH (Trastorno por Déficit de Atención con o sin Hiperactividad);
- Un origen cognitivo, vinculado a trastornos del aprendizaje (dislexia, dispraxia…). En este caso, aunque el niño disponga de capacidad atencional, esta se agota rápidamente por el esfuerzo que dedica a compensar las dificultades de su trastorno DYS.
- Un origen psicológico: el niño sufre incomodidades en el plano afectivo y emocional. El estrés, la falta de confianza en sí mismo, la ansiedad, etc., generan un malestar psicológico que le lleva a desplegar mecanismos de defensa como la ensoñación, la agitación, la oposición…
Las técnicas del hipnoterapeuta
Ante un problema de concentración persistente, el hipnoterapeuta realizará una anamnesis: una entrevista con el niño destinada a descartar una posible depresión, altas capacidades, un trastorno DYS o un TDAH. En esos casos, lo derivará primero a un médico para establecer un diagnóstico formal e iniciar un recorrido asistencial, en el que él mismo podrá intervenir posteriormente.
De hecho, existen varios métodos que un hipnoterapeuta puede utilizar para mejorar los problemas de concentración:
- Transferencia de estado de recursos: el terapeuta anima al niño a recordar un momento en el que estaba especialmente concentrado en una tarea, para que pueda revivirlo plenamente y con todo detalle. Después, el profesional traslada esa experiencia al presente y al futuro para que se convierta en un recurso para el niño;
- La reactivación de un anclaje de recursos: el hipnoterapeuta establece un «interruptor», en forma de un gesto con la mano o una palabra específica, que el niño podrá reutilizar y reactivar cuando lo necesite;
- Las sugestiones posthipnóticas: mediante frases breves y sencillas formuladas bajo hipnosis al final de la sesión, el terapeuta refuerza la concentración del niño.
La plataforma Ora-Visio te facilita los datos de contacto de hipnoterapeutas que pueden ayudar a tu hijo con sus problemas de concentración: especializados en trastornos DYS, altas capacidades o TDAH, también pueden intervenir en su recorrido asistencial tras el diagnóstico.

