«Sus párpados pesan, pesan mucho… ¡se está durmiendo!» Esta es la imagen que algunos todavía tienen de la hipnosis. Sin embargo, la hipnosis es todo lo contrario a la pérdida de control y a los espectáculos televisivos que aún persisten en el imaginario colectivo. Es una práctica con fines terapéuticos. Su eficacia es tal que hoy en día numerosos profesionales de la salud la recomiendan también para tratar trastornos en niños y adolescentes. ¿Es segura la práctica de la hipnosis en niños? ¿En qué casos está indicada? Repasamos la hipnosis infantil en 5 preguntas esenciales.
¿Qué es la hipnosis infantil?
Lejos de ser un estado de sueño, la hipnosis requiere un estado de conciencia en el que todos los sentidos permanecen alerta. El paciente sigue teniendo el control de sí mismo, con el fin de acceder a su inconsciente. Durante la sesión, el niño aprende a desconectarse de aquello que le perturba para centrarse en lo que le aporta bienestar y alivio. Es un estado de conciencia modificado que el niño llegará a dominar en tres sesiones, para poder recurrir a él cuando se encuentre solo frente a aquello que le afecta. Es lo que se llama autohipnosis. A un niño que carece de confianza en sí mismo, el terapeuta puede, por ejemplo, proponerle imaginarse como un genio en un mundo donde todos necesitasen su talento. Esta terapia breve, orientada a la solución inmediata, se conoce como hipnosis Ericksoniana. Las sesiones son lúdicas, llenas de historias, juegos e imaginación. Condiciones ideales para mantener la atención de los pequeños pacientes.
Tras estas primeras sesiones, el terapeuta puede proporcionar al niño algunas herramientas para que pueda inducir él mismo este estado hipnótico y así recurrir a sus propios recursos cuando lo necesite.
«La hipnosis infantil permite trabajar problemáticas difíciles de gestionar en un contexto de creatividad y juego. El niño aprende además a utilizar la autohipnosis para volver a su mundo imaginario cuando lo necesita.»
Marion Cognard Magdela, Psicóloga Psicoterapeuta – París 5
¿Se recomienda la hipnosis para niños?
¿Es peligroso hipnotizar a un niño? En absoluto. ¡Todo lo contrario! Mientras que los adultos, a su pesar, se resisten durante las sesiones a dejar hablar a su subconsciente y a desconectarse de la realidad, los niños reaccionan de forma completamente distinta. Tienen una imaginación desbordante y fácilmente accesible, porque son muy receptivos. Aún mejor, no tienen ningún prejuicio sobre la hipnosis y logran con mucha facilidad acceder a sus propios recursos internos. No existe ningún riesgo, ya que, por un lado, el niño permanece consciente y se deja guiar hacia soluciones de bienestar que él mismo genera. Y, por otro lado, el formato lúdico y agradable de las sesiones de hipnosis permite a los niños participar con gusto y motivación. Estas consultas no quedan asociadas, en la mente de los pequeños pacientes, a un tratamiento médico.
«Los niños son especialmente receptivos a la hipnosis. Dos o tres sesiones suelen bastar para poner fin a una disfunción conductual o emocional.»
Lise Bartoli, psicóloga clínica e hipnoterapeuta – París
¿A partir de qué edad se puede hipnotizar a un niño?
De 0 a 3 años: los bebés pueden beneficiarse con total seguridad de la experiencia de un hipnopractitioner. A esta edad, las sesiones de hipnosis se suelen requerir para realizar un acto médico en las mejores condiciones posibles para el bebé. El terapeuta recurrirá a estímulos y otros medios de distracción: el tacto, el consuelo, los abrazos, el balanceo, los susurros agradables…
- De 3 a 6 años: los niños pequeños tienen una capacidad de atención limitada. Para solventarlo, la sesión de hipnosis se dividirá en varias etapas. Alternando, por ejemplo, cuentos hipnóticos, juegos, manipulación de materiales, ejercicios de respiración, ejercicios corporales y mímica, el hipnoterapeuta llevará al niño de forma natural hacia la solución, adaptándose a su joven paciente a lo largo de la sesión. Lo importante durante todas estas fases es que el niño pueda reconocer sus propias sensaciones.
- A partir de los 6 años: el niño puede aprovechar todo el potencial de la hipnosis, ya que ha entrado en la edad de la razón. Capaz de construir su pensamiento e imaginar de forma autónoma, participa plenamente en la sesión. Los resultados y la eficacia de la hipnosis se ven así reforzados.
- En la adolescencia: el potencial de la hipnosis sigue siendo importante. Sin embargo, entran en juego nuevos factores, en particular los prejuicios del adolescente sobre la práctica de la hipnosis y su disposición, o no, a implicarse en esta forma de terapia.
¿Para qué afecciones está indicada la hipnosis en niños?
Para combatir ciertas dificultades cotidianas, aliviar tratamientos dolorosos o molestias recurrentes, o como complemento a un seguimiento médico o a un tratamiento farmacológico, la hipnosis infantil aporta todos sus beneficios. Suele estar indicada en los siguientes casos:
- La enuresis, o hacerse pis en la cama.
- La encopresis, o incontinencia fecal.
- La falta de autoestima y de confianza en uno mismo (provocada o no por un trastorno como la dislexia, la dispraxia, la discalculia, la disortografía…).
- Diversos miedos y fobias.
- Los trastornos del sueño.
- Las dificultades para gestionar las emociones (tristeza, ira, angustia, timidez…).
- Las consecuencias del TDAH (estrés, falta de concentración, olvidos, agitación…).
- Los perfiles de Altas Capacidades (falta de atención, hipersensibilidad…).
- Diversos trastornos alimentarios (anorexia, bulimia…).
¿Cómo se desarrolla una sesión de hipnosis con un niño?
Para ser eficaz, una sesión de hipnosis debe desarrollarse sin la presencia de los padres. ¿Le preocupa dejar a su hijo a solas con un desconocido? Tranquilos, padres: tendrán todo el tiempo necesario para conocer al hipnoterapeuta durante la primera sesión. En efecto, esta primera cita se desarrolla en presencia de los padres y, si es necesario, de los hermanos. Durante este primer encuentro, la familia y el niño definirán el objetivo de la futura terapia. Los padres podrán plantear todas sus preguntas (y sus preocupaciones) al profesional. Del mismo modo, este se interesará por el funcionamiento de la familia. Al final de este intercambio, se propondrán al niño algunas actividades para iniciar el trabajo que vendrá después.
Las siguientes consultas se realizarán únicamente con el niño. Escucha, confianza y comprensión son las palabras clave de estas citas. Se invita a los padres a permanecer en la sala de espera o a salir de la consulta, según prefieran. La ausencia de los padres es esencial por dos motivos. Porque el niño no reaccionará de la misma manera en presencia de sus padres (o de un progenitor). Y porque le privaría de una toma de conciencia importante: el hecho de ser capaz de gestionar solo su terapia y de encontrar soluciones sin la ayuda de nadie. Al final de la sesión, el hipnoterapeuta hará un resumen a los padres.
La sesión de hipnosis dura entre 30 minutos y 1 hora, según la edad del niño.
Los beneficios de la hipnosis en los niños son evidentes y están reconocidos. Más que una técnica médica, la hipnosis puede convertirse en un verdadero hábito de vida saludable. Más allá de los resultados inmediatos que aporta, este estado de conciencia particular, bien asimilado durante la infancia, ¡puede convertirse en un verdadero apoyo para la futura vida adulta!
Dvora Léa P. ofrece sesiones de hipnosis a distancia en la plataforma ORA.

