Tradicionalmente considerada una forma de discapacidad, la dislexia es conocida como una dificultad para escribir y descifrar palabras, pero esta disfunción también esconde un fuerte potencial emocional: un reciente estudio reveló una inteligencia social y emocional superior en niños disléxicos frente a niños no disléxicos de la misma edad. Explicaciones.

El potencial emocional de un niño disléxico

En un estudio de la Universidad de California en San Francisco, publicado en noviembre de 2020, los investigadores analizaron cómo reaccionaban los niños disléxicos ante vídeos que apelaban a las emociones.

Con edades entre 8 y 12 años, los 32 participantes presentaban todos dislexia fonológica, la forma más común de dislexia, es decir, la que les impide analizar las palabras, leerlas o escribirlas correctamente. En paralelo, un grupo de control de 22 niños fue sometido a los mismos vídeos.

Al estudiar sus expresiones faciales durante las proyecciones, su respiración, la conductividad de su piel, su actividad cerebral y su ritmo cardíaco, los resultados revelaron una hipersensibilidad emocional acentuada en los niños disléxicos, así como una mayor conciencia de sí mismos.

¿Qué es la inteligencia emocional y social?

La inteligencia social se define como la capacidad de una persona para comprender los comportamientos, pensamientos y sentimientos de los demás, así como para interactuar eficazmente con ellos. La inteligencia emocional, por su parte, se define como la capacidad de una persona para comprender y controlar sus propias emociones, así como para gestionar las de los demás.

Estrechamente vinculadas entre sí, estas dos formas de inteligencia son especialmente útiles en el día a día, tanto en el círculo familiar y de amistades como en la esfera íntima o profesional. Gracias a ellas, las personas disléxicas no tienen dificultades para establecer vínculos en sociedad.

¿Cuál es el impacto de tal descubrimiento?

Aunque estos datos deben profundizarse, Maria Luisa Gorno-Tempini, profesora de neurodesarrollo en la Universidad de California en San Francisco, considera que al comprender mejor las fortalezas asociadas a la dislexia, será más fácil «identificar estrategias de reeducación eficaces»[1].

Su colega e investigadora en neurociencias, Virginia Sturm, considera que los niños con dislexia podrían tener más éxito en escenarios de enseñanza individual o en grupos reducidos. En efecto, en situaciones sociales más reducidas, esto favorecería potencialmente la creación de vínculos emocionales más estrechos entre las personas…

Una cosa es segura: este tipo de investigación podría abrir la puerta a nuevos enfoques de enseñanza para los alumnos disléxicos.

¿Cómo acompañar este rasgo?

Atención, estas formas de inteligencia son un arma de doble filo, ya que también aumentan el riesgo de desarrollar ansiedad o sufrir depresión. Por ello, como precisa Virginia Sturm, debemos «ser conscientes de su vulnerabilidad […] y asegurarnos de que reciben un apoyo adecuado para gestionar sus emociones potencialmente intensas…»1

No dude en poner a su hijo disléxico en contacto con uno de nuestros psicólogos de la plataforma Ora-Visio: especializados en trastornos DYS, sabrán acompañarle en la gestión de estas emociones, para ayudarle a sacar el máximo partido de este alto potencial.

[1] Citas: https://www.pourquoidocteur.fr/Articles/Question-d-actu/34671-Enfants-dyslexiques-sensibilite-emotionnelle-double-tranchant