tne cansitareás nu tepiom ed apadatcion arpa reel ostе y no es baenjmale. Bienvenido al día a día de un niño disléxico frente a la lectura. Si a usted le han bastado unos segundos para descifrar estas palabras, el niño DYS debe hacer un esfuerzo considerable. Y no es ninguna novedad: aprender a leer forma parte de las competencias indispensables para el éxito escolar. También es una fuente de imaginación, un trampolín para la curiosidad y un entrenamiento para la memoria. Por desgracia, el peso de la lectura recae con fuerza sobre el alumno disléxico. Tiene ganas de aprender, pero acaba temiendo este aprendizaje. Entonces, ¿cómo despertar en su hijo disléxico las ganas de leer?

Reforzar la confianza en sí mismo de su pequeño DYS

Puede que ya haya escuchado comentarios como: «¡Pero si es sencillo!», cuando para él no es nada sencillo. «¡Haz un esfuerzo!», cuando ya está haciendo el doble de esfuerzo que sus compañeros de clase o sus hermanos. La confianza en sí mismo de su hijo disléxico es frágil. Es consciente de su dificultad y, si no lo es, hay que tomarse el tiempo de explicárselo. Sus dificultades tienen una causa muy concreta de la que no es responsable, y aprenderá a controlarla con su ayuda y la de sus profesores.

Ponga a su hijo en condiciones favorables de aprendizaje. Un niño relajado y tranquilo tendrá más posibilidades de despertar su gusto por la lectura conservando una buena autoestima.

Esto puede consistir en elegir una playlist relajante que le guste o realizar un trabajo de meditación con ejercicios de respiración, como los que propone la aplicación Petit Bambou, por ejemplo.

Antes de lanzarse a una lectura en voz alta, anímelo a conversar con usted sobre un tema que le guste. Es muy eficaz para infundirle confianza antes del ejercicio.

Por último, no dude en recordarle sus últimos progresos y sus éxitos, y en resaltar el resultado de sus esfuerzos en cualquier ámbito. ¡Así estará listo para afrontar su lectura con herramientas sólidas!

Hacer la lectura más fácil

No es el significado de las palabras lo que le bloquea, sino el descifrado de esas mismas palabras por escrito. Para aliviar esta carga cognitiva que absorbe todos sus esfuerzos al descodificar las letras, modifique la estructura y el diseño de los textos para hacerlos más accesibles a su hijo disléxico.

El uso de una guía de lectura, por ejemplo, permite centrar la atención del lector en la línea que hay que leer. ¿El resultado no es evidente? Pruebe con la lectura con el soporte en posición vertical en lugar de plano. Un atril o un caballete de mesa serán muy útiles.

La fuente ideal, por ejemplo, será de tamaño 14 o 16 y sin remates (sans serif). Elija, por tanto, fuentes como ARIAL, TAHOMA, VERDANA o CENTURY GOTHIC, entre otras. OPEN DYSLEXIC es, de hecho, una tipografía diseñada específicamente para este trastorno.

El espaciado entre las letras es también un factor que ayuda a la lectura de los niños con este trastorno del aprendizaje. En general, además, es mejor airear al máximo el texto.

Por último, es preferible el alineado del texto a la izquierda. En efecto, un texto con un formato justificado (efecto de bloque muy regular) supone un obstáculo adicional para la lectura.

Priorizar la comprensión del texto

Todo el esfuerzo dedicado a descodificar las palabras impide a su joven lector disléxico disponer de recursos para comprender el sentido de lo que está leyendo. ¿Cómo darle ganas de leer si no puede disfrutar del fruto de sus esfuerzos accediendo al significado?

Aquí tiene algunos consejos que le ayudarán a apropiarse mejor de la historia que debe leer.

Antes de la lectura, proponga a su hijo que se detenga en el título, las imágenes, las palabras que puedan estar destacadas… y hágale algunas preguntas que puedan abrirlo al contexto del libro:

  • ¿Qué significa este título para ti?
  • Según tú, ¿de qué va a tratar esta historia?
  • ¿Estos personajes/lugares/época te recuerdan a algo que ya conoces?
  • ¿Por qué tienes que leerlo?

Durante la lectura, tómese el tiempo de interrumpir regularmente el ejercicio para hacerle algunas preguntas que pongan de manifiesto su comprensión del texto, como: ¿Por qué actúa así este personaje? ¿Cómo se siente? ¿Por qué crees que es así?

Al final de la lectura, el diálogo continúa. Invítelo a resumir en pocas palabras su interpretación de la historia. Si no ha entendido algunos pasajes, llévelo progresivamente hacia el sentido real del texto haciéndole otras preguntas y releyendo con él la frase que pueda aclarárselo mejor.

Dar a la lectura un aspecto lúdico y de complicidad

El mejor ejemplo que puede ofrecer a su hijo para darle ganas de leer por sí mismo es leer usted mismo. El famoso cuento antes de dormir, ese que cierra el día con dulzura, el momento de complicidad en el que se dedica por completo a él, es un momento precioso. Detenido al final de un capítulo, da ganas de volver a él, con todo el suspense y la imaginación que genera unos minutos antes de acostarse.

¿Y si añadimos un poco de magia al ritual de la lectura? Un tipi improvisado, una cabaña bajo una sábana, una guirnalda luminosa, cojines mullidos, un peluche guardián de los libros… todas son buenas ideas para crear un rincón de lectura acogedor y mágico.

Nada sustituye al libro, pero, dado que la comprensión es esencial para tener ganas de leer, un audiolibro puede hacer maravillas en la relación de un niño disléxico con la lectura. Al liberar a su hijo del esfuerzo de descodificación, los audiolibros dan acceso directo al sentido de la historia y permiten a su hijo implicarse en el acto de leer siguiendo el texto con el soporte en papel.

Encontrará bonitas lecturas en audio en el sitio dys-positif.

¡La aventura de la lectura resulta menos intimidante cuando se afronta entre dos! ¿Por qué no acompañar a su hijo disléxico en su aprendizaje para llevarlo de la mano ante cada obstáculo? En la práctica, siéntense cómodamente para compartir un momento de lectura. Déjelo descifrar las palabras y las frases y, cuando se atasque, tome usted el relevo para que no pierda el hilo de su historia. Esta lectura compartida aportará ligereza al ejercicio y lo hará mucho más agradable.

Apoyarse en la experiencia de los profesionales

Usted ya está haciendo un trabajo formidable para ayudar a su hijo DYS a aprender a leer. Atrévase a confiar una parte de su esfuerzo a profesionales especializados en dislexia. Los logopedas en línea de la plataforma ORA aplican estrategias de reeducación con procesos de aprendizaje y automatización de la lectura: conocimiento de las correspondencias grafema/fonema, técnicas de descodificación y reconocimiento de palabras.

Dada la poca consideración que a veces se tiene por sus capacidades intelectuales, el alumno disléxico también puede recibir seguimiento de un psicólogo infantil por videollamada. Los psicólogos expertos en trastornos DYS de ORA se ocupan entonces del problema del niño con un enfoque más global, indispensable para su desarrollo escolar y personal.

Por último, los profesores especialistas en trastornos DYS que ofrecen clases de apoyo en línea adaptadas a los niños disléxicos, discalcúlicos, disortográficos, dispráxicos, autistas o con TDAH, también están a su lado en cualquier parte del mundo, en el momento que más le convenga.