Trastornos DYS: ¿y si la música fuera la clave?
Es un estribillo que conocemos desde hace tiempo: la música suaviza el carácter. Mejora el estado de ánimo, modera las emociones y favorece la creatividad. Sin embargo, desde hace algunos años, la neurociencia también entona sus alabanzas en el tratamiento de los trastornos DYS. ¡Parece que la musicoterapia tiene más de una cuerda en su arco! ¿Qué práctica musical está implicada? ¿De qué beneficios se trata?
El seguimiento logopédico de los niños DYS: ¡que suene la música!
La música ha hecho una entrada notable en el itinerario de atención de numerosos trastornos cognitivos del niño y del joven adulto. ¡Hablar de música sigue siendo bastante amplio! Los trastornos DYS, el autismo y el trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH) muestran mejoras considerables gracias a la escucha y la práctica de la música.
En 2015, un estudio del INSERM puso de relieve el efecto positivo de la música en los niños, especialmente en los disléxicos. Niños de 8 a 11 años participaron en sesiones de música junto con su seguimiento logopédico, a razón de 2 veces por semana durante 2 meses. Los resultados son contundentes. Al final de las sesiones:
el 60 % de los niños del grupo «música» vieron cómo su nivel de lectura salía de los criterios de dislexia, frente a solo el 28 % de los del grupo «artes plásticas».
Para aprovechar todas sus virtudes, hay que dominar sus distintos enfoques.
La musicoterapia pasiva.
Cuando el niño escucha en directo música elegida para él, se encuentra en una posición pasiva. El interés reside entonces en la interacción entre el niño y el músico que toca un instrumento o canta ante él. ¡Olvídese de la colección completa de las grandes obras clásicas o de la aplicación Baby Einstein! Como en todo aprendizaje, el niño es mucho más receptivo a lo humano. Escuchar una grabación no tendrá, por tanto, el impacto esperado. Mediante esta práctica pasiva de la música, el niño, sea DYS o no, aprende a escuchar. Llegará a distinguir, entre otras cosas, los ritmos, los instrumentos y las voces. En un proceso que va de la imitación a la creación, el niño pasará de una posición pasiva a una posición activa.
La musicoterapia activa.
Es el momento en que el niño practica el instrumento de su elección, aprende a dominarlo, repite y produce música. Teclados, percusión, cuerdas, voz… todos los instrumentos son beneficiosos. Es todo el cuerpo el que se pone en juego. El niño con DYS deberá esforzarse por dominar el ritmo y sincronizarlo con la música. Una dificultad considerable, pero que tiene todas las posibilidades de superarse si el niño con un trastorno DYS está motivado por el arte musical.
«El niño debe divertirse y tener ganas de ir. Y el coste puede ser bastante moderado. Pero estas sesiones deben ser un complemento de la logopedia, que nunca se abandonó durante nuestro estudio y que sigue siendo un pilar de la atención»
Daniele Schön, investigador y coautor del estudio del INSERM sobre la música y la dislexia (unidad 1106 INSERM/Universidad de Aix-Marsella, Instituto de Neurociencias de Sistemas)
La música y la logopedia actúan al unísono.
Asociada a un seguimiento logopédico regular, la música es una ayuda muy valiosa en el marco de la atención global de los trastornos DYS y del TDAH. La logopedia utiliza la música para favorecer el desarrollo de la conciencia fonológica, pero también para mejorar el lenguaje y ayudar a controlar la atención. ¡Algunos estudios también ponen de manifiesto su aportación en el ámbito de la escritura y el cálculo!
La musicoterapia: ¡beneficios en toda la escala!
Cada uno a su ritmo, la dislexia, la disfasia, la dispraxia, el TDAH y el autismo ven atenuados algunos de sus síntomas gracias a la aportación de la musicoterapia.
La actividad musical actúa profundamente sobre el cerebro, hasta el punto de modificarlo. Practicar música es una actividad cerebral muy compleja. Un niño disléxico o disfásico que sigue un entrenamiento musical será más perspicaz a la hora de reconocer los sonidos. Al estar expuesto al procesamiento del sonido, toma conciencia de las variaciones de ritmo y de volumen que también encuentra a diario en el habla. Reproducir ritmos, melodías y canciones mejora su memoria de trabajo, a menudo más débil.
Música y dispraxia.
Los juegos de ritmo marcan la pauta para luchar contra las dificultades de coordinación. Al practicar un instrumento, el niño con dispraxia aprende así a distinguir izquierda y derecha. Los beneficios de la música también se dejan sentir en la destreza manual.
Música y TDAH.
Para estos niños que sufren trastornos de la atención, la música es un remedio muy útil que les permite hacer varias cosas a la vez (cantar y reproducir un ritmo, por ejemplo) y combinar distintos tipos de actividad (escucha, práctica…). La música ayuda a reducir su agresividad, a controlarse mejor, a mejorar su sociabilidad y a aumentar su curiosidad, su perseverancia y su motivación. Avances considerables que se traducen en una mejor autoestima y una mayor confianza en sí mismos.
Música y autismo.
Los niños con trastorno del espectro autista también son excelentes candidatos para la práctica de una actividad musical. Se han observado mejoras significativas en su comportamiento, especialmente en cuanto a su concentración, su socialización, su capacidad de adaptación y su gestión del estrés.
Música y discalculia.
La música también permite, en algunos casos, reconciliar a los niños con discalculia con las matemáticas. Cédric Villani, matemático y ganador de la Medalla Fields, considera que:
«La música es un ejercicio oculto de aritmética, sin que la mente sea consciente de que está contando».
Su aprendizaje tiene, por tanto, un efecto positivo en las capacidades de cálculo, así como en el razonamiento espaciotemporal.
Atenúa muchos síntomas de los niños con trastornos DYS, TDAH y autismo, pero debe seguir siendo un complemento de la atención logopédica, no un sustituto. La música tiene un poder inmenso sobre los trastornos cognitivos, siempre que el niño continúe su tratamiento logopédico con regularidad. Para ello, ORA ofrece sesiones de logopedia en línea. Flexibilidad horaria, disponibilidad desde casa en Francia o en el extranjero, y la misma calidad que una consulta de logopedia presencial: las teleconsultas de logopedia le permiten adaptarse a las exigencias del día a día.

