Al forzar a la mente a volver a concentrarse en lo esencial, la meditación permite alcanzar un estado psíquico de calma, pero también de control de uno mismo y de buena concentración. Para niños que sufren ansiedad y estrés, como los niños disléxicos o los niños con Trastorno por Déficit de Atención, con o sin Hiperactividad (TDAH), podría resultar especialmente eficaz, como complemento a la atención clásica de su diferencia (logopeda, psicólogo…). Al igual que la sofrología y el método de Schultz para relajarse.

Los beneficios de la meditación para disléxicos y TDAH

La meditación remite a nuestra capacidad de volver a llevar nuestra atención al instante presente, sin juzgar, con amabilidad y plena consciencia. En la práctica, consiste en dirigir la atención hacia uno mismo o hacia un objeto de pensamiento y concentrar en él la mente, para alcanzar un estado de plenitud, tanto física como psicológica.

Según varios estudios, la práctica regular de la meditación reforzaría la plasticidad de las regiones del cerebro implicadas en el control de las emociones y de la atención. Y es que los niños disléxicos y con TDAH sufren, debido a sus dificultades de aprendizaje, presiones de resultados, que alimentan a diario su ansiedad y su estrés. La meditación permitiría reducir estos estados, al tiempo que les ofrece un mejor equilibrio emocional, reforzando también su confianza y su autoestima.

La respiración, la clave del presente

Al dirigir nuestra atención hacia el movimiento de la respiración, nos anclamos en el presente. Nos ayuda a salir de nuestra cabeza, para sentir mejor nuestro cuerpo, percibiendo con más precisión lo que ocurre en él, en lugar de concentrarnos en lo que pensamos que ocurre o va a ocurrir… El poder de la meditación, al conectar con nuestra respiración, es volver al aquí y ahora.

Una práctica diaria de unos minutos basta para «entrenar» la atención y desarrollar la concentración, influyendo en el estado de ánimo y el discernimiento. Con la meditación, los niños disléxicos y con TDAH comprenden mejor cómo funciona su cerebro, cómo reacciona ante las distintas agresiones… Aprenderán así a identificar el punto de desvío que desencadena su «vagabundeo mental», ese punto, propio de cada uno, donde la atención se ve interferida por otros pensamientos.

La meditación, un complemento eficaz de la atención

Ante los numerosos beneficios de la meditación en la gestión de las emociones y de la atención, los niños y adolescentes disléxicos y con TDAH pueden recurrir a ella como complemento a la atención clásica de su trastorno.

Sin embargo, como una mala práctica puede agravar sus dificultades, es muy recomendable acudir a un profesional especialista en trastornos DYS, para recabar su opinión. En efecto, los niños con TDAH o disléxicos suelen ser objeto de burlas por parte de su entorno, lo que contribuye a crear una inestabilidad emocional que hay que saber gestionar para darle una respuesta llena de sentido.

No dude en contactar con un psicólogo de la plataforma Ora-Visio para hablar de la pertinencia de la meditación, con el fin de ayudar a su hijo disléxico o con TDAH a combatir estos estados.