Ante las dificultades de aprendizaje de los alumnos (lectura, expresión escrita, expresión oral, cálculo, concentración…), el profesorado intenta establecer diagnósticos escolares cada vez más precoces, para poder acompañarlos de la mejor manera posible (PAP, el Plan de Apoyo Personalizado francés, o PPS, su Proyecto Personalizado de Escolarización). Pero hay que reconocer que identificar estos trastornos no es tarea fácil, a pesar de la clara mejora de los últimos años…
Entre el 5 y el 7 % de los niños en edad escolar tienen trastornos DYS u otros
Según datos del INSERM (que ya datan de 2017), entre el 5 y el 7 % de los niños en edad escolar presentan trastornos DYS, hiperactividad (TDAH, Trastorno por Déficit de Atención con/sin Hiperactividad) o altas capacidades (Alto Potencial Intelectual). Peor aún, entre el 1 y el 2 % de ellos tendrían trastornos graves, con repercusiones en su trayectoria escolar y en su vida cotidiana[1].
Cabe señalar que, si bien los trastornos DYS se manifiestan en ámbitos concretos del aprendizaje, como la dislexia para el déficit en lectura, la disortografía para el déficit en escritura o la discalculia para el déficit en cálculo, cerca del 40 % de los niños acumulan varios trastornos a la vez. Sin contar las dificultades psicológicas y conductuales frecuentemente asociadas (ansiedad, fobia escolar, falta de confianza en sí mismos…).
Las adaptaciones del Código de Educación francés
Los trastornos DYS y las altas capacidades figuran en el artículo L321-4 del Código de Educación francés, recientemente modificado por el artículo 19 de la Ley n.º 2022-296 del 2 de marzo de 2022: «En las escuelas, se prevén adaptaciones específicas y medidas de apoyo para los alumnos que presentan dificultades, en particular aquellos con trastornos específicos del lenguaje oral y/o escrito, como la dislexia. Cuando estas dificultades son graves y permanentes, los alumnos reciben una enseñanza adaptada. Se prevén adaptaciones apropiadas para los alumnos con altas capacidades o que manifiestan aptitudes particulares, con el fin de permitirles desarrollar plenamente su potencial.»
Dicho de otro modo, los diagnósticos escolares están respaldados por profesionales de diversos ámbitos (psicólogos, psiquiatras, neuropsicólogos…). Y, aunque no siempre generan consenso (ni entre los distintos campos científicos ni dentro de un mismo cuerpo de investigación), se benefician de una amplia variedad de tratamientos de reeducación (psicomotricidad, logopedia, psicología…).
Los diagnósticos escolares en clara alza
Cécile Charazas, doctoranda en Ciencias de la Educación y profesora en la Universidad de Burdeos, llevó a cabo un estudio sobre estos diagnósticos escolares. Para ello, entrevistó a 47 profesionales de la educación y la salud (docentes, inspectores de educación nacional, enfermeros, educadores, médicos y psicólogos escolares…).
La principal conclusión de estas entrevistas es la tendencia a etiquetar espontáneamente a un niño como afectado por trastornos DYS o hiperactividad, y esto, incluso sin consulta médica ni una evaluación logopédica que objetive el diagnóstico escolar.
Las debilidades del sistema educativo frente a estos trastornos
Pero en estas cuestiones, el sistema educativo no permite a los docentes responder correctamente. Sin formación, algunos intentan paliar estos trastornos por su cuenta, incluso improvisando el material necesario para sus alumnos, y otros siguen asociando la hiperactividad y los trastornos DYS con niños perezosos o mal educados…
En la práctica, según Cécile Charazas, estos diagnósticos escolares precoces y masivos deben ir acompañados de una individualización pedagógica. Sin embargo, con la tendencia a clases cada vez más numerosas desde primaria, el docente no puede afrontarlo solo. Y profesionales como los AESH (auxiliares que acompañan a alumnos en situación de discapacidad) son demasiado escasos para ayudarles.
Por eso, más allá de las adaptaciones PAP o PPS propuestas tras un diagnóstico profesional serio, muchos padres recurren al apoyo escolar para acompañar a sus hijos como buenamente pueden…
[1] Cifras: https://www.inserm.fr/dossier/troubles-specifiques-apprentissages/

