Si bien la eficacia del tratamiento farmacológico del TDAH está demostrada para varios síntomas, sus efectos pueden causar mucho sufrimiento en el niño, ya sea en sus relaciones sociales o familiares. Las Terapias Cognitivo-Conductuales (TCC) pueden ofrecer una alternativa interesante para los padres que no desean recurrir a la ritalina, o para los niños en quienes esta resulta ineficaz o mal tolerada. Le explicamos por qué.
La eficacia reconocida de la TCC para diversos trastornos
Las Terapias Cognitivo-Conductuales representan una corriente psicoterapéutica frecuentemente validada por la investigación. De hecho, la Alta Autoridad de Salud las recomienda para el tratamiento de diversos trastornos mentales:
- Los trastornos de ansiedad (fobia escolar, TOC, pánico)
- Los trastornos depresivos (persistentes, mayores)
- Los trastornos alimentarios (bulimia, anorexia)
- Los trastornos del sueño (insomnio, dificultades para conciliar el sueño)
- Los trastornos de Estrés Postraumático (TEPT)
- Los problemas de gestión del estrés
- Los trastornos de la personalidad
Los tres componentes de la TCC
Aunque los programas de TCC son muy variables (número de sesiones, duración, estrategias propuestas), se organizan en torno a tres componentes: conductual, cognitivo y emocional.
La psicoeducación o componente conductual
Requisito indispensable para toda terapia, esta etapa consiste en desmitificar el tema del TDAH, eliminar los prejuicios, aliviar la culpa e implicar a la familia en el tratamiento.
Ejemplo de análisis de una situación en terapia: en el momento presente, la afirmación «me he vuelto a pelear en el recreo»; el terapeuta explora entonces, con el niño, el pasado («cada vez que lo hago, me castigan») y el futuro («si me peleo, me castigarán»). A partir de ahí, hay que encontrar otra solución distinta a pelear, quizás hablar, ignorar o contárselo a un adulto.
Las terapias cognitivas
Según la edad del niño, los enfoques de reestructuración cognitiva se adaptan para permitirle desarrollar pensamientos alternativos. Cabe señalar que el enfoque de «resolución de problemas» está presente en la mayoría de los programas.
Ejemplo de terapia: los Pensamientos Automáticos Negativos (PAN) son distorsiones de las emociones a las que hay que oponer pensamientos reflexivos y racionales. Un caso concreto: mi maestra no me dijo «buenos días» esta mañana, como suele hacer (evento), «¿qué he hecho mal?» (PAN), personalización de la reacción (distorsión), «seguramente no me vio» (pensamiento reflexivo racional).
Las terapias emocionales
Esenciales para matizar las emociones y desarrollar estrategias adecuadas según su intensidad, pueden traducirse en relajación o meditación. El objetivo es trabajar específicamente en la capacidad del niño para identificar y tolerar las emociones difíciles, para que adopte una respuesta conductual más funcional y menos automática.
No dude en ponerse en contacto con un psicólogo de la plataforma Ora-Visio para hablar sobre los programas de TCC para su hijo con TDAH, ya sea como complemento a los tratamientos farmacológicos o como alternativa. Más allá de la disminución de los síntomas, le ayudarán a desarrollar estrategias útiles para su vida diaria, lo que reducirá sin duda las repercusiones funcionales de su trastorno. Un acompañamiento que resulta muy positivo en numerosos casos.

