16:30. A la salida del colegio, su hijo ha vuelto a perder el estuche. Su agenda escolar indica que ha estado inquieto o en las nubes. Le hace una pregunta y no la escucha hasta el final. El diagnóstico ha llegado: su hijo tiene un trastorno por déficit de atención. ¿Psicoterapia o dieta? ¿Medicación u homeopatía? Algunos tratamientos tienen ventajas e inconvenientes, mientras que otros son totalmente inútiles. Repaso a los distintos métodos para tratar el TDAH y su impacto.
Comprender el trastorno por déficit de atención con o sin hiperactividad
Definición del trastorno
El TDAH afecta a los niños, pero también a los adultos, ya que es una disfunción que no desaparece con el tiempo. Es un trastorno por déficit de atención que puede ir acompañado de hiperactividad. Las personas que lo padecen tienen grandes dificultades para mantenerse concentradas, prestar atención y esperar con paciencia sin agitarse.
Las causas del TDAH
Este trastorno neurológico está relacionado con un desarrollo y un funcionamiento anómalo del cerebro. Se trata de un desequilibrio entre dopamina y noradrenalina que perjudica el buen funcionamiento cerebral. El factor hereditario también es una causa frecuente del TDAH. Durante el embarazo, un feto expuesto a sustancias químicas como el alcohol, el tabaco o los pesticidas tendrá muchas más probabilidades de desarrollar este trastorno. Por último, cualquier daño cerebral, como una lesión, una infección o un aporte insuficiente de oxígeno, aumenta el riesgo de TDAH.
Ayudar y acompañar al niño con TDAH
Más allá del médico de cabecera del niño, el tratamiento del TDAH puede movilizar a un psiquiatra, un psicólogo, un psicomotricista y un logopeda, ya que se trata de un conjunto de medidas que, combinadas entre sí, permiten mejorar el comportamiento del niño y sus relaciones sociales, tanto en familia como en el colegio.
La psicoterapia: Concierne al niño, pero a menudo también a unos padres agotados. La eficacia de las psicoterapias adaptadas al TDAH como tratamiento único es muy significativa. La memoria, la gestión del tiempo, la autoestima y la organización mejoran claramente. Puede complementarse con sesiones de relajación y un seguimiento con un psicomotricista cuando el trastorno se acompaña de dificultades de coordinación (dispraxia). También se recomienda la terapia familiar para restablecer un equilibrio alterado por el comportamiento del niño. La red de psicoterapeutas especializados en TDAH de la plataforma de salud digital ORA también ofrece consultas en línea para mayor flexibilidad horaria y comodidad en el seguimiento.
«Es una espiral de desvalorización que repercute rápidamente en el equilibrio de toda la familia y a veces incluso tiene consecuencias negativas para el desarrollo psicoafectivo del niño».
Haute Autorité de Santé (autoridad sanitaria nacional francesa)
La logopedia: El TDAH suele ir acompañado de trastornos asociados. Entre ellos, trastornos del aprendizaje del lenguaje (oral y escrito). La dislexia, la disortografía y la discalculia se añaden a menudo al TDAH del niño. La reeducación logopédica actúa sobre todas las particularidades del comportamiento para maximizar sus posibilidades de éxito, adaptación y aprendizaje. Para facilitar la regularidad de las sesiones de logopedia, ORA ha puesto en marcha un servicio de logopedas en línea. Las teleconsultas tienen la misma calidad que una consulta presencial, con una logística simplificada, gran flexibilidad para pedir cita y accesibles desde cualquier parte del mundo.
La colaboración entre el niño, los padres y los profesores: Los padres deben recibir una verdadera orientación parental. Una auténtica cooperación con el equipo docente y los padres resulta después esencial. Los estímulos y las recompensas deben formar parte de la adaptación del comportamiento parental en el día a día. La autoestima está en riesgo en los niños con TDAH. Es urgente inclinar la balanza hacia el lado positivo, cada día.
«Los padres siguen siendo los «terapeutas» más importantes para estos niños».
François Raymond, pediatra
Aprendizaje de habilidades escolares: El profesor tiene un papel importante que desempeñar. Establecer normas de comportamiento sencillas y visuales, explicar claramente el programa del día, crear rutinas, hacer visible el paso del tiempo para favorecer las referencias, mantener un ambiente tranquilo, priorizar la recompensa frente al castigo… son adaptaciones beneficiosas para el desarrollo del niño con TDAH.
Los métodos alternativos para tratar el TDAH
La homeopatía. Esta terapia utiliza extractos vegetales y minerales personalizados en función de las patologías del niño. A pesar de algunas reservas (entre otras, la modificación del tratamiento durante el análisis), estudios recientes han demostrado una mejora importante del comportamiento de los niños con TDAH gracias a la homeopatía.
Las flores de Bach, la fitoterapia y la aromaterapia: Estas formas más o menos concentradas de extractos de plantas o aceites esenciales tienen cada una propiedades específicas. Clematis (clemátide) para la falta de concentración y de vitalidad, Mimulus (mímulo) para reducir los miedos y la timidez, o Larch (alerce) para favorecer la confianza en uno mismo, son flores de Bach. La menta piperita (a partir de los 12 años) y la manzanilla romana en aceites esenciales también están indicadas para mejorar la atención y reducir la hiperactividad. Su eficacia no está claramente demostrada y su uso debe estar siempre supervisado por un profesional sanitario.
La hipnosis. Al conectar el mundo imaginario interior del niño con los cambios terapéuticos, la hipnosis le da una sensación de control y favorece su autoestima. Recomendada dentro de un tratamiento más global (junto con una psicoterapia y un seguimiento multidisciplinar, por ejemplo), aumenta sus competencias y le ayuda a gestionar el estrés. Esta eficacia no está directamente relacionada con los síntomas reales del TDAH, pero prepara un terreno propicio para la mejora de su estado.
La atención dietética. Se trata de un tipo de medicina popular contra el TDAH basada en distintos regímenes alimentarios (dieta sin salicilatos ni aditivos, eliminación de alérgenos comunes, restricción del azúcar y del aspartamo…). Numerosos estudios demuestran que su incidencia en el tratamiento del TDAH no está justificada. Lo mismo ocurre con la terapia megavitamínica, que consiste en administrar al niño ciertas vitaminas en dosis elevadas. Su toxicidad resulta más preocupante que su ya demostrada ineficacia.
Otras alternativas. Se proponen numerosos métodos para mejorar el estado de los niños y adultos con TDAH. Si bien algunos son interesantes, como la osteopatía, otros son mucho más arriesgados e innecesariamente costosos.
- La PNL (programación neurolingüística)
- El neurofeedback
- La masoterapia
- El método Tomatis
- La sofrología
- La haptonomía
- La quiropráctica
- La hipoterapia
- La cromoterapia
- La acupuntura
- La terapia de juego
El tratamiento farmacológico
Cuando estas soluciones y métodos no dan resultados suficientemente significativos, el médico responsable del niño con TDAH puede, como último recurso, prescribir un tratamiento farmacológico. La posología, la elección del medicamento y la duración del tratamiento deben basarse en una evaluación rigurosa de la gravedad de la disfunción y de la edad del niño. Tomar medicación para tratar el TDAH no debe ser la primera opción. Sin embargo, puede justificarse temporalmente para reducir los síntomas y permitir trabajar mejor, en paralelo, el autocontrol.
Aunque no existe un tratamiento que cure la causa del trastorno, algunas prescripciones médicas permiten atenuar sus síntomas. Al reducir el efecto del TDAH, la medicación favorece un mejor contexto para trabajar más a fondo con otros métodos de tratamiento.
El metilfenidato (Rilatine®, Concerta®, Medikinet®, Quazim®)
Este psicoestimulante se prescribe a partir de los 6 años en un marco estricto. Cuando el trabajo terapéutico, el apoyo escolar y el acompañamiento familiar no dan suficientes resultados, el metilfenidato debe venir como complemento del seguimiento global del niño, no como sustituto. No todos los niños con TDAH toleran el metilfenidato ni obtienen beneficio de él. Los riesgos más importantes asociados a la toma de este medicamento son, entre otros, el nerviosismo, el retraimiento social, la aparición de tics nerviosos y una ligera disminución del crecimiento.
Los antipsicóticos
Estos antipsicóticos se prescriben con demasiada frecuencia cuando el niño muestra agresividad relacionada con su TDAH. Este tratamiento complementario al metilfenidato no puede en ningún caso sustituirlo. Sin embargo, su uso es muy controvertido, ya que existe un riesgo asociado a la exposición temprana de los niños a este tipo de medicamentos (aumento importante de peso, desarrollo de diabetes).
«Los medicamentos antipsicóticos, como Risperdal, Zyprexa y Seroquel, se desarrollaron para tratar la esquizofrenia. Además de la esquizofrenia, se ha demostrado que estos potentes medicamentos pueden tratar ciertos comportamientos del TDAH, pero no los síntomas centrales de hiperactividad e inatención»,
Paul Kurdyak, Institute for Clinical Evaluative Sciences (ICES)
Las opciones de tratamiento son numerosas. Resulta interesante combinar algunas de ellas, ya que se complementan eficazmente. Terapia, medicina natural, adaptación del entorno del niño y, como último recurso, medicación, permiten una atención global y personalizada de la disfunción para lograr una mayor eficacia.

