En cualquier momento de su trayectoria escolar, un niño puede encontrar dificultades. Puede tratarse de un simple retraso en sus aprendizajes o de un trastorno más duradero (dislexia, discalculia, disortografía, disfasia…). En cualquier caso, la comunicación entre los padres y los profesores es fundamental, para garantizar el bienestar del niño en la escuela y su desarrollo global. Descubramos juntos cómo ponerla en marcha.

¿Por qué hay que hablar de las dificultades escolares con el profesor?

Tanto si ya cuenta con una adaptación específica (como el PAP o el PPS, los planes de acompañamiento personalizado franceses) como si no, un niño con dificultades escolares merece una atención particular.

Se anima a los padres a abrir un canal de comunicación regular con el profesor o los profesores de su hijo con el fin de:

  • Vigilar sus progresos académicos: al conocer sus puntos fuertes y débiles, los padres pueden, si es necesario, orientar mejor el apoyo escolar que le brindan;
  • Detectar problemas más profundos: con un seguimiento atento y regular, es posible identificar precozmente trastornos del aprendizaje (DYS), de comportamiento u otros problemas personales;
  • Reforzar la confianza: gracias a un lenguaje común, alimentado por intercambios frecuentes entre profesores y padres, el niño evoluciona en un ambiente sereno, que puede ser una fuente de motivación para él;
  • Personalizar la enseñanza: al escuchar las observaciones de los padres, los profesores pueden adaptar su enseñanza a sus necesidades y transmitir herramientas y adaptaciones a aplicar en casa.

¿Cómo mantener la comunicación con el profesor?

Tradicionalmente, los centros organizan una reunión de padres y profesores al comienzo de cada curso escolar. Esta cita individual es ideal para hablar de las dificultades de su hijo, expresar sus preocupaciones como padre y hacer preguntas sobre la mejor manera de acompañarlo.

Dado el gran número de alumnos que un profesor debe atender, la comunicación por correo electrónico sigue siendo la más adecuada, para respetar su horario y otras prioridades personales.

Sepa que es posible establecer un calendario regular de comunicación con los profesores, para hablar de su evolución. Por ejemplo, una vez al mes, hacer un balance de sus notas, sus evaluaciones y sus deberes, para iniciar una conversación pertinente y, si procede, fijar nuevos objetivos.

Por último, como padre, es imprescindible mantenerse abierto a sus comentarios y respetuoso con su punto de vista: es la condición sine qua non para una colaboración tan armoniosa como fructífera para su hijo.

A partir de estos intercambios, podrá orientarlo hacia un apoyo escolar personalizado, como los que se ofrecen en la plataforma Ora-Visio. Disponibles en línea, los profesionales proponen clases adaptadas a los alumnos con dificultades escolares, mediante métodos innovadores. No dude en ponerse en contacto con ellos para saber más.