Un niño discalcúlico no comprende mucho mejor qué es un número que su significado. Extremadamente incapacitante en el día a día, este trastorno del aprendizaje lo trata un logopeda, encargado de atenuar sus síntomas mediante una reeducación del razonamiento y las matemáticas. Más allá de las adaptaciones escolares, puedes jugar con los números en casa, con actividades lúdicas. Aquí tienes algunos ejemplos.
Idea n.º 1: Sal de «caza de números»
En casa, en su habitación o durante vuestros paseos, diviértete localizando todos los números que encontréis: en el reloj, el teléfono, el mando a distancia, pero también en las matrículas, las señales de tráfico, los carteles de las calles… Pequeña variante: también puedes pedirle a tu hijo discalcúlico que encuentre un número concreto.
Idea n.º 2: Compara montoncitos
Haz montoncitos con objetos idénticos, como hojas, piedras, verduras o monedas, y luego pídele que adivine cuál es el montón más grande. ¿Por qué no desafiar a tu hijo discalcúlico a que adivine cuántos hay! Después de decir tu propio pronóstico, anuncia al ganador: ¡el que haya dado el número más cercano al resultado!
Idea n.º 3: Cocinad ricos pasteles
Sea tu hijo discalcúlico o no, los momentos en la cocina suelen ser inolvidables, llenos de harina, muecas y risas. Pídele que reúna los ingredientes necesarios para el pastel, después de leer juntos la receta. Enséñale qué representan los trozos, los gramos, los centilitros, etc. Y no olvides lo mejor: ¡dejarle probar la masa en cada paso!
Una vez horneado, no dudes en desafiar a tu hijo con las cantidades: si sois 6 para comer el pastel, ¿se puede repartir en partes iguales? Si es así, ¿cómo?
Idea n.º 4: Convertidlo en reloj parlante
Nuestra vida diaria está marcada por el tiempo: ¡tu hijo discalcúlico no podrá escapar de ello! Ayúdalo a familiarizarse con los números del reloj pidiéndole que te llame a una hora concreta. No olvides felicitarlo cuando lo consiga y mostrarle todo tu orgullo. Pequeña variante: puedes hacer este ejercicio tanto con un reloj de agujas como con un reloj digital…
Idea n.º 5: Contad de camino al colegio
Cada día de la semana, convierte el trayecto al colegio en un pequeño juego matemático. Pide a tu hijo discalcúlico que cuente todos los coches azules, todas las señales de tráfico que os crucéis, todas las personas vestidas con pantalón que veáis, los escalones que subáis, etc. Día tras día, las consignas pueden variar según tus ganas y las oportunidades que surjan…
El objetivo de estos ejercicios es ayudar a tu hijo discalcúlico a comprender, percibir y manejar mejor los números. De forma más clásica, también podéis jugar a juegos de mesa: el simple hecho de tirar los dados y avanzar fichas basta para ejercitarlo, a la vez que convierte este momento en algo agradable y lúdico.

