Un niño de altas capacidades (HPI) disfruta de un adelanto intelectual, ya que su CI es superior a 130. Pero no deja de ser un niño, en busca de reconocimiento y que puede necesitar ayuda. De hecho, a menudo tiene dificultades para integrarse en la escuela y desarrolla una verdadera falta de confianza en sí mismo. Aquí tienes 3 consejos absolutamente esenciales para acompañarlo mejor en el día a día.
Consejo 1: gestiona la hiperestesia de un niño HPI
Muy frecuente en un HPI, la hiperestesia se refiere a percepciones sensoriales amplificadas e intensificadas, fuente de incomodidad y estrés. Consciente de su «diferencia», no se trata en absoluto de un capricho, sino de una sensación tan intensa que conviene tratarla adecuadamente. El niño debe sentirse tomado en serio, tanto por sus padres como por el profesorado: no hay que subestimar sus preguntas, sino ofrecerle respuestas concretas, ya que de lo contrario se corre el riesgo de reforzar sus preocupaciones y alimentar su ansiedad.
Ante este exceso de emociones, la ayuda de un psicoterapeuta en línea puede resultar muy pertinente: este profesional sabrá adaptar su discurso según la personalidad del niño y ofrecerle un gran apoyo, para transformar esta hipersensibilidad en una fortaleza.
Consejo 2: tranquiliza al niño con firmeza y cariño
Como todos los niños, un HPI necesita sentirse rodeado de personas tranquilizadoras. Y es que unos padres tranquilos son unos padres que transmiten tranquilidad. Una vez establecido el diagnóstico, los padres no deben dudar en pedir ayuda: si bien las altas capacidades no son una enfermedad, no siempre son bien comprendidas por el entorno familiar o la escuela. Educar a un niño nunca es fácil, pero criar a un niño HPI es tan emocionante como agotador.
Bien acompañados, los padres pueden así tranquilizar a su hijo, estar más atentos a sus inquietudes y miedos, para ayudarlo a avanzar con firmeza y cariño. Aquí todo es cuestión de equilibrio: por ejemplo, valorar sus esfuerzos cuando respeta las normas en lugar de castigar, aunque el castigo sigue siendo inevitable si no se respetan las normas.
Consejo 3: comunícate con él de forma constante
Un niño HPI puede refugiarse en TOCs (Trastornos Obsesivo-Compulsivos), acentuando su aislamiento y encerrándose progresivamente en el silencio. Aunque sea plenamente consciente de lo absurdo de su comportamiento, no logrará deshacerse de él sin ayuda. Aquí se trata de aceptar sus TOCs, no presionarlo y valorar sus progresos para desprenderse de ellos.
Una de las claves con un niño HPI sigue siendo la comunicación. En constante búsqueda de escucha y atención, hay que iniciar sistemáticamente un intercambio crítico, pero sobre todo constructivo. Sin contar con que un niño de altas capacidades siempre intentará resolver sus problemas por sí mismo y tardará en expresar sus inquietudes, ya sean sociales o personales.
Por último, no hay que olvidar que, aunque tu hijo tenga verdaderas capacidades intelectuales, su nivel afectivo corresponde a su edad real. Por ello, algunos comentarios pueden parecerte inmaduros, mientras que otros pueden sorprenderte…
En cualquier caso, si te sientes perdido, no dudes en contactar con los psicólogos en línea de la plataforma Ora-Visio: a veces, la clave para ayudar a tu hijo HPI es hacerte ayudar a ti mismo…

