Ante un niño que parece desfasado respecto a sus compañeros de edad, una hipersensibilidad o dificultades escolares, algunos padres se orientan con razón hacia un test de eficiencia intelectual. Ante la sospecha de precocidad o de retraso, los tests de CI son útiles en muchos aspectos. En los últimos años, el test psicométrico ha ganado mucha popularidad. Primera prueba: comprender los engranajes de este examen para sacarle el mayor provecho.

¿Cuándo hacer un examen psicométrico?

Cuanto antes, mejor. Niños, adolescentes e incluso adultos pueden realizar este examen para evaluar su funcionamiento intelectual y su perfil cognitivo. Ciertas señales de alerta deben animar a los padres a hacerlo, sobre todo cuando el centro escolar lo recomienda antes de repetir curso o de adelantarlo. Ante dificultades de aprendizaje, retrasos, trastornos de atención o un comportamiento agitado, también debe plantearse la cuestión del test de CI. Se trata principalmente del WISC (Escala de Inteligencia de Wechsler para Niños), que cuenta con una versión para niños de 6 a 16 años. Evidentemente, cuando el alumno muestra facilidades fuera de lo común o un razonamiento particular, no hay nada mejor que este test para confirmar o descartar sospechas de precocidad intelectual o altas capacidades. A menudo pasado por alto debido a la presencia de trastornos DYS (dispraxia, disgrafía, disortografía, discalculia, síndrome disejecutivo, TDAH) que enmascaran el potencial intelectual de un alumno, un niño de altas capacidades puede pasar desapercibido. Solo el examen psicométrico es capaz de identificar el perfil correcto.

¿Por qué hacer estos tests?

Más allá de las respuestas concretas sobre la estructura psíquica del niño, el test de CI permite comprender, anticipar y adaptarse. Permite en particular:

  • Poner nombre a los desfases y diferencias que caracterizan al niño. Al fin comprendido y considerado «normal», se sentirá tranquilizado, ya que el examen habrá identificado sus particularidades para aprender mejor a aprovecharlas.
  • Conocer mejor las capacidades del niño, identificar sus puntos fuertes y débiles con gran precisión. Una herramienta valiosa para afrontar las dificultades relacionadas con su personalidad.
  • Comprender mejor a su hijo, y vivir mejor el día a día con comportamientos considerados hasta entonces inapropiados. A veces incluso revela a algunos padres dificultades similares que ellos mismos vivieron en su propia infancia.
  • Anticipar el impacto de la hipersensibilidad a menudo asociada a los niños de altas capacidades (HP/EIP).
  • Descifrar el funcionamiento de las capacidades de atención, planificación y flexibilidad del niño, en particular en los casos de aquellos que padecen TDAH.

¿A quién consultar para hacer un examen psicométrico?

Administrar, analizar e interpretar el examen psicométrico está reservado exclusivamente a psicólogos y neuropsicólogos. Ni los psiquiatras ni los terapeutas están habilitados para proponer estos tests a sus pacientes. ¿Están entonces todos los psicólogos capacitados para determinar si su hijo tiene altas capacidades? Lamentablemente, no. Esta especialización sigue siendo una competencia adicional para la que el psicólogo debe estar formado.

¿Cómo se desarrollan los tests?

El examen psicométrico consta de 2 a 3 consultas con el psicólogo.

La primera cita consiste en una entrevista. Durante esta conversación, el profesional de la salud formulará una serie de preguntas a los padres del niño (se recomienda encarecidamente la presencia de ambos padres). Estas aportarán respuestas sobre los motivos de esta gestión, la historia del niño, sus dificultades y los objetivos del test.

La segunda cita está dedicada a las pruebas del examen de eficiencia intelectual. Memoria, lógica, concentración, abstracción… se evalúan varias capacidades en las condiciones más favorables posibles, para obtener un resultado a la altura del potencial del niño.

El examen se presenta en varias formas según la edad del paciente

  • el WPPSI: la versión preescolar diseñada para niños de 2 años y 6 meses a 7 años y 3 meses
  • el WISC: la versión prevista para niños en edad escolar, de 6 a 16 años y 11 meses
  • el WAIS: la versión concebida para adolescentes y adultos, de 16 a 79 años y 11 meses

Una entrevista de devolución (que puede ser objeto de una tercera cita). Los resultados deben ir siempre acompañados de un informe oral y escrito, para que los padres dispongan de todos los recursos y conocimientos necesarios para el correcto acompañamiento del perfil de su hijo. Este informe también puede entregarse al médico, profesor u otro profesional que haya recomendado realizar el examen.

¿Cuánto cuesta un examen psicométrico?

El precio de un test WISC/WAIS, reconocido como el único test oficial de medición de la cognición en Francia, es muy variable. La ubicación geográfica y el psicólogo consultado tienen un impacto real en el precio del examen psicométrico.

Los precios oscilan entre 150 € y 500 € para los más caros.

El coste medio estimado es de 300 €.

Cabe señalar que, aunque el precio no es garantía de calidad, un examen por menos de 150 € debe alertar a los padres sobre la seriedad del profesional, del mismo modo que un examen de 500 € no siempre está justificado.

 

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