Trastorno duradero del lenguaje, la disfasia se manifiesta con alteraciones de naturaleza e intensidad variables: la diversidad de sus manifestaciones hace que su enumeración sea especialmente compleja. Revelada a menudo en edad escolar, puede esconderse detrás de un simple retraso del lenguaje. En este caso, el niño se corrige progresivamente, mientras que un niño con disfasia deberá ser seguido por un profesional, para elaborar estrategias de compensación y superar sus dificultades. ¿Pero cómo distinguirlos?
Sin trastorno del lenguaje antes del último curso de infantil
La evolución del lenguaje está directamente ligada a la relación familiar. En promedio, las primeras palabras del niño se pronuncian alrededor del año de edad. A los 15 meses, comprende las frases. Hacia los 18 meses, aporta entonación a lo que dice (preguntas, exclamaciones). Hacia los 2 años, comprende unas 300 palabras, pero solo pronuncia unas cincuenta.
A los tres años, tiene una buena comprensión de su lengua materna, aunque su articulación siga siendo difícil, debido a que su aparato vocal aún es inmaduro.
Estas etapas son referencias orientativas: cada niño aprende a su propio ritmo. Si no alcanza estos hitos a la edad indicada, esto no significa necesariamente que sufra un retraso del lenguaje. De hecho, antes del último curso de infantil, no se habla de trastorno del lenguaje, precisamente para dejar a cada niño su propio espacio de progreso personal.
¿Cuándo se habla de retraso del lenguaje?
El retraso del lenguaje es un trastorno funcional del desarrollo, con adquisiciones más tardías que la media. Este estado puede resolverse de forma espontánea o mediante la intervención de un logopeda. A través de sus errores, el niño aprenderá a corregirse, transformando progresivamente su «cato» en «zapato».
Después de los 3 años, se recomienda investigar un posible déficit intelectual o auditivo, o la presencia de otros trastornos, como la tartamudez, a menudo originada por una dificultad para encontrar una palabra o por una tensión particular del niño, o también la disfasia. En esta etapa, conviene saber si el niño presenta un trastorno de la comunicación transitorio y poco importante, o si resultará significativo y persistente.
¿Cuáles son los síntomas de una disfasia?
Tradicionalmente, la disfasia no se diagnostica antes de los 6 o 7 años, para diferenciar sus síntomas de los de un niño que simplemente habla tarde o mal. Sin embargo, algunos signos pueden despertar sospechas:
- A partir de los 3 años, el niño presenta dificultades para comprender palabras, comete frecuentemente errores fonéticos, muestra un retraso en la comunicación gestual, etc., pero sobre todo no progresa a pesar de la reeducación logopédica.
- Después de los 5 o 6 años, la disfasia se manifiesta con dificultades en la narración, en la repetición de pseudopalabras, en la morfología en producción, etc.
Sea cual sea la situación, no dude en hablar con el profesor de su hijo para conocer su punto de vista y, si es necesario, acuda a su médico para iniciar una intervención logopédica, ya sea para compensar su retraso del lenguaje o para paliar sus dificultades disfásicas.

