Cuando un niño sufre dispraxia visuoespacial, le cuesta coordinar la mano y el ojo. Este trastorno del aprendizaje hace que la ejecución de ciertas tareas escolares sea especialmente difícil. Afortunadamente, algunos trucos pueden ayudarle a superar sus dificultades, como el papel Gurvan, que ofrece un rayado de colores para que pueda orientarse en el espacio de la hoja. Presentación.
Las dificultades de escritura de los niños con dispraxia
Afectando al menos a 1 alumno por clase, la dispraxia afecta a la ejecución de ciertos gestos y actividades voluntarias. Entre las formas más frecuentes de este trastorno del aprendizaje, la dispraxia visuoespacial (DVE) se caracteriza por la dificultad para planificar y ejecutar movimientos que implican una coordinación tanto visual como espacial.
Al combinar trastornos de la praxis, de los ojos y de la organización espacial, la DVE afecta a la escritura del niño: saltarse una línea o una palabra al copiar, lentitud en los gestos, confusión entre letras parecidas o una escritura que no sigue la línea.
La historia del papel Gurvan, creado por Anne-Gaël Tissot
En su origen, Gurvan era el nombre de un niño que acudió a consulta con la grafopedagoga Anne-Gaël Tissot para reeducar su escritura. Al padecer DVE, veía mal las líneas del papel pautado clásico: demasiado juntas, poco contrastadas o marcadas, le exigían un gran esfuerzo, impidiéndole concentrarse en el propio contenido.
Ante esta dificultad identificada, Anne-Gaël Tissot ideó un rayado a medida que bautizó como su joven paciente: se basa en el pautado clásico, pero intensifica los contrastes para ayudar a Gurvan a comprender mejor el espacio gráfico. Cabe señalar que esta herramienta también puede servir a los niños con disgrafía o TDAH.
Las ventajas del papel Gurvan para los niños con DVE
Anne-Gaël Tissot conserva las referencias y colores habituales del papel pautado clásico de cuadrícula grande: el margen rojo a la izquierda, que simboliza la zona en la que no hay que escribir, la línea base azul violáceo y los espacios entre líneas en azul claro.
Pero la grafopedagoga añade referencias fundamentales para los niños con dispraxia visuoespacial:
- Una línea de escritura violeta, claramente más marcada, sobre la que se apoyan las letras;
- Espacios entre líneas de colores en degradado azul para las letras que sobresalen (letras con asta ascendente, como la «h», o letras con asta descendente, como la «p»). Con estos códigos, el niño entiende rápidamente que nunca se escribe en la zona totalmente blanca;
- Un margen derecho punteado, para indicar al niño que debe pasar a la línea siguiente;
- Espacios adicionales entre líneas para separar las líneas e impedir que se entrelacen las letras que suben y las que bajan.
Un rayado mejorado por los profesores
Desde el papel ideado para Gurvan, el rayado de Anne-Gaël Tissot ha mejorado mucho gracias a los comentarios de los profesores. Hoy en día, se presenta en varios formatos según la edad del niño con DVE y la madurez de su motricidad.
Por ejemplo, el cuaderno Gurvan de 64 páginas, con un espacio entre líneas de 2 mm y un formato de 19 x 26 cm, se diseñó específicamente para los alumnos con dispraxia a partir de CE1. Un modelo lo bastante grande como para acoger más líneas, sin dejar de estar adaptado al tamaño del niño, con suficientes páginas para usarlo como cuaderno diario.
No dude en hablar de esta herramienta con nuestros grafoterapeutas de la plataforma Ora-Visio, sabrán aconsejarle sobre el modelo más adecuado para las necesidades de su hijo con dispraxia.

