Trastorno del lenguaje escrito, al igual que la dislexia (a la que suele asociarse) y la disgrafía, la disortografía se manifiesta con confusiones e inversiones de sonidos y letras, así como errores de sintaxis y ortografía. Afortunadamente, existen adaptaciones pedagógicas apropiadas para estos niños, para que puedan seguir los aprendizajes fundamentales y vivir su etapa escolar de la mejor manera posible.

Las dificultades de un niño disortográfico

La disortografía es un trastorno del aprendizaje centrado en la escritura. A diferencia de la disgrafía, cuyas dificultades se centran en la escritura en sí misma, el niño tiene dificultades para codificar los textos, es decir, la ortografía, la gramática, la homofonía, la separación de palabras, etc.

Detrás de la expresión «está reñido con la ortografía» puede esconderse un niño disortográfico. No asimila las reglas y puede escribir la misma palabra de forma diferente de una línea a otra. Una ortografía totalmente aleatoria, que se construye de forma fonológica. A veces resulta difícil descifrar la palabra que el niño quería escribir: hay que leerla en voz alta para comprender su sentido. Tan concentrado en su dificultad, el niño disortográfico olvida las concordancias, la concordancia de los tiempos verbales o la sintaxis.

Cabe señalar que un niño disléxico es siempre disortográfico, mientras que lo contrario no es necesariamente cierto. En cualquier caso, habrá que tener en cuenta el alcance de sus dificultades para diseñar adaptaciones pedagógicas apropiadas.

Las adaptaciones escolares frente a la disortografía

En la escuela, la disortografía, combinada o no con la dislexia, provoca una gran fatiga. Como la extrema concentración necesaria durante las primeras horas de conducción, cuando hay que estar pendiente de la carretera, del volante, de los pedales, de las indicaciones del profesor y del código de circulación. Solo que aquí el esfuerzo no disminuye con las lecciones, sino que exige, día tras día, la misma atención constante.

Para acompañar a un niño disortográfico en su trayectoria escolar, hay que limitar la escritura y los textos manuscritos, dando prioridad al audio y a los textos mecanografiados con una tipografía adaptada. Propenso al aburrimiento y al desánimo, conviene fomentar ejercicios estimulantes y con sentido.

Atención: conviene establecer un diagnóstico con un logopeda, para determinar oficialmente su trastorno o trastornos (multi-dys) y su grado de intensidad. Después, los profesionales sanitarios podrán ponerse en contacto con el profesor para solicitar adaptaciones escolares, junto con profesionales como los terapeutas ocupacionales.

Sesiones de apoyo escolar adaptadas

En el marco de un apoyo escolar, hay que evitar que las sesiones se perciban como trabajo adicional: deben transmitir rápidamente un beneficio tangible para el niño y su bienestar.

No adoptan ni la forma de una clase magistral, ni de deberes obligatorios; se construyen en torno a su responsabilización, con herramientas de autocorrección y una redacción con autonomía parcial. Todo ello salpicado de pausas, momentos de convivencia y de descompresión.

No dude en ponerse en contacto con un profesional de la plataforma Ora-Visio, para organizar un apoyo escolar adaptado a las dificultades de su hijo disortográfico. A su lado, aprenderá a gestionar su trastorno y a afrontarlo con confianza.