La hipnosis es objeto de numerosas ideas preconcebidas, entre ellas la de que no es adecuada para los niños. Sin embargo, todo lo contrario, este público es especialmente receptivo a este enfoque terapéutico, gracias sobre todo a su gran imaginación, un superpoder que el profesional no duda en utilizar para ayudarle a afrontar sus dificultades. Te lo explicamos.
¿Por qué consultar a un hipnoterapeuta?
Cuando un niño no se siente bien, los padres actúan para ayudarle a mejorar, compartiendo su propia experiencia, recabando los consejos de amigos o buscando en Internet recursos informativos para afrontar la situación.
Pero cuando el malestar persiste, los padres pueden recurrir a un hipnoterapeuta: la consulta resulta terapéutica para todos, ya que aporta alivio en cuanto surge una explicación, una emoción o una condición (DYS, TDAH, altas capacidades…).
Gracias al profesional, el niño se siente escuchado, apoyado y reconocido en su malestar. Poco a poco irá viendo disminuir su estrés y todas las preocupaciones que a veces surgen en la vida diaria, a medida que comprende y acepta sus dificultades…
La metáfora, un recurso habitual en hipnoterapia
La hipnosis en los niños se apoya en la imaginación para calmar, liberar presión y poner la mente consciente en reposo. Para ayudarles en situaciones difíciles, el profesional utiliza la metáfora, que da forma a una emoción, una sensación, un sentimiento, y ofrece al niño los medios para actuar sobre ella.
Esto puede traducirse en hilos de amor en los momentos de separación, una burbuja imaginaria para reducir la ansiedad, un paseo en globo aerostático para ayudar a conciliar el sueño, o incluso una crema mágica contra el dolor.
Por ejemplo, si la tristeza se asimila a una herida, el niño podrá comprenderla mejor visualizando sus etapas: al principio sangra, está roja y duele, pero con el paso de los días la piel cicatriza, el dolor disminuye y uno se siente mejor. Por supuesto, la herida puede dejar una fina cicatriz, pero se aprende a vivir con ella…
Los superpoderes de la imaginación en los niños
Sin prejuicios ni barreras, la hipnosis funciona muy bien en los niños: durante 45 minutos a 1 hora, juegan, realizan actividades creativas, ejercicios de relajación, simulaciones de situaciones, etc.
Cada vez, las metáforas utilizadas les llevan a un mundo imaginario en el que acceden a sus superpoderes: el de relajarse, el de concentrarse, el de conciliar el sueño, etc.
Gracias a estas «exploraciones», el niño toma conciencia de sus recursos internos y puede adaptarse mejor a todo tipo de situaciones cotidianas. Poco a poco, puede recuperar la confianza en sí mismo.
Sea cual sea la naturaleza del problema (enuresis, trastornos del sueño, trastornos de ansiedad, trastornos DYS…), no dudes en ponerte en contacto con un hipnoterapeuta de la plataforma Ora-Visio: tómate el tiempo de hablar con él sobre la pertinencia de una consulta y deja que te explique cómo puede ayudar a tu hijo.

