Cuando llega el veredicto del autismo, se levantan muros en la mente de los padres. La comunicación difícil, la escolaridad por adaptar, la integración y sus obstáculos… Sin embargo, el autismo será sobre todo un viaje que, aunque no se ha elegido, sí se puede orientar hacia el desarrollo pleno. Para lograrlo, existen tratamientos para el autismo. Cuanto más precoz y adaptada al niño sea la intervención, mayor será su capacidad para adaptarse a su entorno. Algunos tratamientos son más útiles o eficaces que otros. Entonces, ¿qué seguimiento privilegiar para acompañar de la mejor manera a un niño autista, sabiendo que ningún tratamiento farmacológico puede curar el autismo?
Aceleradoras de la autonomía: los métodos educativos
Son medidas educativas útiles desde los primeros meses de vida. Se pueden organizar, ajustar y adaptar con el paso de los años para ayudar a al niño con autismo a desarrollar sus facultades lingüísticas, cognitivas y motrices. También permiten adoptar los mecanismos adecuados para gestionar las emociones, adaptar su comportamiento e interpretar las situaciones de interacción con los demás. Estos métodos educativos intervienen a nivel conductual, evolutivo y social.
La terapia conductual ABA (Applied Behavior Analysis) o Lovaas
¿Su objetivo? Permitir organizar y reforzar los aprendizajes por adquirir o parcialmente adquiridos. Aprender a expresarse, a jugar, a ajustar sus reacciones, a comprender las interacciones y a controlar sus crisis: ese es el prometedor programa del método conductual. Para lograrlo, es necesario un marco muy estructurado. El tratamiento es costoso e implica a los padres durante varios años. En concreto, el niño autista es estimulado por un profesional entre 20 y 25 horas semanales. Con este método de intervención, las familias apuestan por una terapia en la que todos se implican: padres, equipo de tratamiento y, eventualmente, una persona de apoyo. No es raro que los padres reciban formación en ABA para estimular ellos mismos a su hijo dentro de esta intervención.
RESULTADOS DEL ESTUDIO DEL MÉTODO ABA DEL DR. IVAR LOVAAS DE 1987
19 niños autistas de entre 35 y 41 meses fueron estimulados 40 horas semanales durante 2 años
CONCLUSIÓN
El 50 % tuvo un comportamiento similar al de otros niños y llevó después una vida satisfactoria.
El 50 % hizo importantes progresos.
Unos pocos casos experimentaron poca mejora.
La terapia evolutiva TEACCH
El método TEACCH (Treatment and Education of Autistic and related Communication-handicapped Children), del Dr. Eric Schopler, está más orientado al entorno del niño con autismo o con cualquier otro problema de comunicación. En esta terapia, elaborada en 1970, no es el niño quien debe adaptarse a su entorno de vida, sino que es el entorno el que se ajusta a su discapacidad. Con este método de aprendizaje, las debilidades del niño se reducen gracias a adaptaciones específicas para los trastornos autistas (referencias visuales en el aula, un espacio bien estructurado, un lenguaje adaptado…). El objetivo es apoyarse en las fortalezas del niño para que gane en independencia y autonomía. Este programa, que puede utilizarse a cualquier edad y sea cual sea el nivel intelectual del niño, se centra más en sus intereses naturales, con una preocupación principal: la comunicación.
Se han realizado investigaciones para evaluar esta práctica que han permitido a la HAS (Alta Autoridad de Salud francesa) constatar avances reales en los ámbitos motor y cognitivo.
El PECS: sistema de comunicación por intercambio de imágenes
Desarrollado por logopedas en 1985, el protocolo de enseñanza PECS es un sistema alternativo de comunicación para niños con trastornos del lenguaje, incluidos los trastornos autistas. Estas estrategias de enseñanza tienen como objetivo desarrollar una capacidad de comunicación autónoma sin incitación oral al principio. Se compone de 6 fases de aprendizaje a través de los intercambios, la discriminación de imágenes y, después, la adquisición de palabras y frases.
Varios estudios han aportado datos sólidos sobre la eficacia del PECS para desarrollar el habla en los aprendices.
Los protocolos de socialización
Existen otras formas de terapia orientadas a lograr una buena integración de los niños autistas en la sociedad.
- El método Floortime o RDI (Relationship Development Intervention Program) utiliza los recursos del juego y las 6 etapas del desarrollo afectivo. Las capacidades de intercambio social y de gestión de las emociones se estimulan de forma lúdica. Esta práctica es una especie de iniciación a los aprendizajes más avanzados que el niño deberá adquirir.
- El Early Start Denver Model también utiliza el juego para acompañar a los niños autistas hacia la comunicación con su entorno y la práctica de actividades, desde sus primeros meses de vida. Desde las primeras manifestaciones del autismo en el bebé, este método resulta una buena primera intervención. Alterna sesiones individuales con un profesional y la guardería o el cuidado parental.
- El método SCERTS (Social Communication, Emotional Regulation and Transactional Support) es también una terapia basada en el aprendizaje de la comunicación y de los comportamientos socioafectivos de los niños con un trastorno generalizado del desarrollo (TGD) y sus consecuencias sobre las capacidades comunicativas.
¿Son la psicoterapia y el psicoanálisis soluciones adecuadas para el TGD?
La psicoterapia: Si bien no se puede curar el autismo, sí se puede mejorar considerablemente la vida de los niños con esta discapacidad. La psicoterapia, cuando la practican psicólogos especializados en TGD, es una de las soluciones a considerar y a combinar con los métodos mencionados anteriormente. Permite desarrollar la gestión de las emociones y del comportamiento. Estas nociones son esenciales para una buena integración del niño en su familia, en la escuela y en todas las situaciones de interacción que vivirá.
Este niño, lleno de recursos y sorpresas, es un viaje en sí mismo. La atención psicológica debe adaptarse a su perfil, a sus capacidades, pero también a su personalidad, sus motivaciones y sus intereses. El terapeuta anima al niño a expresarse de forma oral o mediante imágenes, en particular a través del protocolo PECS. En este marco terapéutico, la tolerancia del psicólogo ante las crisis y dificultades del niño favorece la expresión de las emociones y el trabajo de comunicación. La psicoterapia como tratamiento del autismo no debe considerarse un enfoque exclusivo. Constituye más bien una herramienta sólida para reforzar los demás métodos educativos y avanzar hacia una vida más serena para el niño con esta discapacidad y su entorno.
El psicoanálisis
El enfoque psicoanalítico es controvertido desde hace unos años, después de que la HAS lo calificara en 2012 de método «no consensuado» y de eficacia «no demostrada», es decir, no recomendado como primera opción. Formó parte durante mucho tiempo del sistema asistencial en Francia. Su objetivo es poner de manifiesto el significado inconsciente de los actos, las palabras y las creaciones del paciente. En el caso de los niños con autismo, el psicoanálisis solía implicar tanto a la madre como al niño. La culpa recaía entonces sobre la madre, mientras que los últimos avances en la materia han puesto de manifiesto la ausencia de relación entre los actos de los padres y la aparición de los trastornos generalizados del desarrollo.
«Las experiencias de los padres muestran, en efecto, que esta interpretación psicoanalítica del autismo sigue estando muy presente, no solo en un amplio espacio público que va de los medios de comunicación a sus compañeros de trabajo o su familia, sino también entre los propios profesionales sanitarios […]. Regularmente reaparecen, suscitando siempre la misma solidaridad y la misma indignación, relatos de episodios dolorosos en los que se atribuyó a los padres la responsabilidad de la discapacidad.»
Cécile Méadel, socióloga
Para saber más: la película «Le Mur: el psicoanálisis puesto a prueba por el autismo » suscitó un verdadero debate en Francia. Se trata de un reportaje de Sophie Robert que recoge los testimonios de pedopsiquiatras y psicoanalistas.
Sea cual sea el itinerario asistencial elegido para ayudar a su hijo, debe ser, como él, único. Esta intervención implicará a profesionales multidisciplinares (educadores, médicos, psicólogos infantiles, enfermeros, logopedas y psicomotricistas), desde una edad muy temprana. Para acompañarle, ORA propone aligerar el peso de esta logística favoreciendo las consultas en línea. Estén donde estén en el mundo, desde su domicilio, los profesionales de la salud especializados en los trastornos del espectro autista están a su disposición.

