Desde los primeros meses de vida del niño, los padres deben permanecer atentos al buen desarrollo del lenguaje. En la edad adulta, los trastornos del lenguaje tienen causas diversas, pero todos merecen un tratamiento riguroso. ¿Cuáles son los principales motivos de consulta? ¿En qué consiste una evaluación logopédica? ¿Cómo evitar los tiempos de espera para conseguir una cita?

En el niño: ¡retraso del lenguaje y trastorno del lenguaje no son lo mismo!

Se habla de retraso del lenguaje en los primeros años de vida. En realidad, se trata de un desfase respecto al desarrollo normal de un niño de entre 2 y 5 años. Entre la experiencia de cada uno y los foros de fiabilidad variable, no siempre es fácil hacer un autodiagnóstico. Aquí tienes algunas referencias para detectar si un niño presenta un retraso del lenguaje:

Desde el nacimiento hasta los 12 meses, ya hay señales que detectar:

  • el niño no reacciona a su nombre ni a los ruidos de su entorno,
  • el niño no señala con el dedo,
  • el niño no sonríe, parece pasivo.

De los 12 a los 24 meses, hay que tener en cuenta otros síntomas

  • el niño no consigue emitir una gran variedad de sonidos,
  • el niño parece no entender instrucciones sencillas,
  • el niño nunca intenta repetir las palabras y sonidos que escucha.

De los 2 a los 4 años, nuevas señales deben motivar a los padres a consultar

  • el niño no intenta asociar palabras con objetos o imágenes de su entorno,
  • el niño no parece entender a las personas que hablan con él,
  • el niño prefiere comunicarse con gestos en lugar de palabras,
  • el niño no consigue construir frases de más de 3 palabras.

De los 4 a los 5 años, los retrasos del lenguaje se manifiestan así:

  • el niño busca constantemente sus palabras
  • el niño tiene dificultades para mantener una conversación
  • el niño no se expresa con claridad, su discurso es poco comprensible

 

Pasada la edad de 5 años, hablaremos de trastornos del lenguaje. Si bien los retrasos se superan mayoritariamente de forma natural entre los 3 y los 5 años, las dificultades que persisten requieren una evaluación logopédica y, según el diagnóstico, una reeducación. Los trastornos del lenguaje son principalmente:

  • un trastorno de la articulación (dificultades articulatorias que dificultan la pronunciación de ciertos sonidos, como el ceceo),
  • un tartamudeo (repetición de sonidos, sílabas o palabras enteras, o pausas involuntarias),
  • una disfasia (dificultades de comprensión, errores de vocabulario o de construcción de frases, discurso «telegráfico»). La disfasia también afecta a la lectura y la escritura.

 

Los trastornos del lenguaje en el adulto

 

A cualquier edad, la dificultad para expresarse debe tomarse muy en serio. El enfoque logopédico restablece una especie de equilibrio mental en el paciente. En el caso de patologías neurodegenerativas en particular, poder comunicarse permite sentirse considerado como un individuo, como una persona de pleno derecho. La capacidad de expresarse correctamente evita el aislamiento, el riesgo de depresión y el rechazo por parte de un entorno desconcertado. Los adultos se ven afectados principalmente por dos trastornos:

  • La afasia, que es la alteración de las capacidades del lenguaje tras una lesión cerebral. La expresión y la comprensión del lenguaje se ven reducidas. Este problema se manifiesta tanto en el habla como en la escritura. ¿La causa? Los accidentes cerebrovasculares, los tumores y traumatismos craneales, la esclerosis múltiple, la pérdida de audición, enfermedades como el Alzheimer o la demencia relacionada con la edad, entre otras.
  • Los trastornos de la articulación, bastante similares a los de los niños: dificultad para formar sonidos, para expresarse, para controlar el ritmo del habla (tartamudear, balbucear, farfullar).

 

Una definición clara de la evaluación logopédica

 

¿Se sospecha un retraso o un trastorno del lenguaje o de la escritura? El pediatra o el médico de cabecera prescribirá entonces una evaluación logopédica. La primera parte de esta sesión se dedica a una entrevista con el paciente (y con su familia, en el caso de los niños).

A continuación, el logopeda evalúa las capacidades y las posibles dificultades mediante diversos ejercicios y actividades.

Después, establece un diagnóstico inmediato para determinar si el paciente necesita o no una reeducación. Según el diagnóstico, en el caso de un niño, el profesional puede proponer un trabajo de orientación para los padres con el fin de optimizar las posibilidades de obtener un resultado favorable del tratamiento.

Por último, el logopeda envía un informe de esta primera evaluación al médico que la prescribió. Esto permite proponer una evaluación posterior, consejos para los padres, pruebas complementarias o un seguimiento para la reeducación logopédica.

 

Las sesiones de logopedia online, ¡una ventaja adicional para el éxito!

 

Niños, adolescentes o adultos: no todos están en igualdad de condiciones a la hora de conseguir una cita con el logopeda. Algunas regiones de Francia y sus territorios de ultramar carecen gravemente de estos profesionales. Las listas de espera se eternizan. Un problema que también conocen las familias que viven en el extranjero: encontrar un logopeda disponible cerca de casa no es tarea fácil. Para remediarlo, las sesiones de logopedia online son una solución de calidad equivalente a la consulta presencial. Libres de las limitaciones de los desplazamientos, la diferencia horaria y las agendas apretadas, los pacientes realizan sus sesiones desde casa o desde el entorno de su elección. Esta es la oferta de e-salud de la plataforma ORA, que pone en contacto a logopedas cualificados con pacientes que buscan una evaluación o una reeducación logopédica, ya sea en Francia o en el extranjero.