Mientras algunos temen la noche de Halloween, otros viven a diario con el nudo en el estómago. Para esta fobia, el monstruo es la propia escuela. Entre el 1% y el 3% de los alumnos en Francia estarían afectados por este trastorno. ¿Cuándo hay que preocuparse? ¿Qué consecuencias conlleva? ¿Cómo ayudar a un hijo con fobia escolar? Un repaso a un fenómeno que afecta a alumnos de todas las edades.

Retrato de una fobia aterradora

Conocida entre niños y adolescentes, la fobia escolar se traduce en una ansiedad intensa y una angustia profunda ante la idea de ir a clase (colegio, instituto o universidad). Estos alumnos no dejan de estar interesados en sus estudios, y su deseo de aprender no se ve alterado. Sin embargo, al acercarse al entorno escolar, sienten un miedo pánico. Es imposible comunicarse con ellos o razonar con ellos. El niño solo se calmará si está convencido de que no irá a la escuela, y podrá prometer, de buena fe, volver al día siguiente. Pero sin éxito.

«Manifestación de angustia mayor, a menudo con pánico, vinculada a la asistencia escolar e impidiendo que esta continúe en sus formas habituales».

Definición de la Clasificación Francesa de los Trastornos Mentales del Niño y del Adolescente (CFTMEA), R-2012

¿Qué alumnos se ven afectados?

La fobia escolar afecta a niños y niñas sin distinción, tanto a los buenos alumnos como a los que tienen más dificultades, sea cual sea su categoría socioprofesional. Puede aparecer a cualquier edad, aunque hay periodos con mayor riesgo:

  • El inicio de la educación primaria obligatoria (hacia los 6 años)
  • Desde el inicio del 6ème hasta el inicio del 4ème del sistema francés (11, 12, 13 y 14 años)

Saber reconocer los síntomas de la fobia escolar

Algunos niños y adolescentes se ponen enfermos cuando se acerca la hora de ir al colegio o al instituto. Este miedo los incapacita hasta el punto de no poder entrar en el centro. Los síntomas físicos varían y son numerosos.

Entre los más frecuentes se encuentran:

  • el insomnio,
  • el nudo en el estómago,
  • las náuseas y los vómitos,
  • los mareos,
  • los desmayos.

A nivel de comportamiento, las reacciones destacables son:

la imposibilidad de salir de casa para ir a la escuela,

  • un estado de pánico,
  • la comunicación transparente con los padres sobre la situación,
  • el absentismo completo en clase,
  • la continuación de las actividades extraescolares.

Es importante no confundir la fobia escolar con otros fenómenos como hacer novillos, que implica ausencias parciales ocultadas a los padres. El rechazo del aprendizaje es más bien un problema de abandono escolar y, a diferencia de la fobia, el alumno sigue acudiendo físicamente a la escuela. Por último, la adicción a los videojuegos puede confundirse con la fobia escolar. Sin embargo, en este caso de adicción, los padres deben estar atentos a una pasión por un universo virtual y un uso creciente de ordenadores y videoconsolas.

Las causas y consecuencias del miedo a la escuela

Lamentablemente, esta fobia no tiene una explicación establecida. Las causas pueden ser múltiples y todas tienen en común la hipersensibilidad del niño. Algunos casos parecen estar ligados a un acontecimiento perturbador, como un divorcio, una mudanza, un cambio de colegio o la pérdida de un ser querido. En ocasiones, la causa está relacionada con un trauma sufrido por el niño en la escuela: acoso, chantaje, malos tratos, burlas…

¿Qué futuro le espera al alumno víctima de fobia escolar?

Las consecuencias son inmediatas. Un absentismo importante conlleva un riesgo de abandono escolar si no se lleva a cabo ninguna acción para ayudar al niño o al adolescente. Existe el riesgo de una ruptura no solo escolar sino también social, con un estado depresivo y un aislamiento social y afectivo. El futuro profesional está en juego. La primera urgencia es, por tanto, una reincorporación al entorno escolar muy progresiva, apoyada por atención psicológica.

Ayudar a un hijo con fobia escolar

Este trastorno, que puede surgir de un día para otro, desestabiliza a los padres. ¿Cómo reaccionar ante un niño que se niega a ir a la escuela? La reacción correcta en este caso es aceptar que el niño no está fingiendo y que realmente está sufriendo.

Adoptar las buenas prácticas

Cuanto antes se aborde el problema, más favorablemente evolucionará el trastorno. Después de dialogar con el hijo, hay que establecer cuanto antes un diálogo con la escuela para no romper el vínculo con el entorno escolar.

Hay que evitar a toda costa que las ausencias se conviertan en una situación crónica.

Una reunión con el tutor, el director y el orientador del centro permitirá comunicar el terror que siente el alumno. Así, podrán plantearse ciertas adaptaciones: un horario más ligero, horarios a medida para evitar el contacto con otros alumnos a la entrada y salida, exámenes y controles que se puedan hacer en casa… Todas estas medidas se enmarcan en un Plan de Acogida Individualizado (conocido en Francia como «PAI»), elaborado en colaboración con el médico del niño para facilitar su reincorporación escolar dentro de un marco terapéutico.

Algunos padres se sentirán tentados por la opción de los cursos a distancia. Cuidado: seguir las clases a distancia no es en absoluto una respuesta adecuada para un alumno con fobia escolar. Sin embargo, para recuperar el retraso acumulado en algunas asignaturas debido a las ausencias repetidas, las clases particulares online, como las que ofrece la plataforma ORA, permiten recuperar el nivel perdido en una o varias asignaturas y favorecer una mejor reincorporación escolar. Profesores de francés, matemáticas, filosofía, historia y geografía, inglés… están disponibles para clases de refuerzo online, según el horario que se establezca con la familia del alumno con dificultades.

Que el hijo reciba tratamiento

Para comprender las causas de la fobia del niño o del adolescente y acompañarlo adecuadamente, se recomienda acudir a un psicólogo o a un psicoterapeuta. Lamentablemente, las consultas de psiquiatría infantil no son fáciles de conseguir en Francia. Quedan entonces las casas de apoyo para adolescentes (hay al menos una en cada departamento francés) o los centros médico-psicológicos infantiles formados por psiquiatras, psicólogos y logopedas.

Para una atención rápida y que no altere el ritmo de vida de las familias, la plataforma ORA pone a disposición psicólogos cualificados. Entre estos psicólogos para niños y adolescentes, algunos están especializados en fobia escolar. Con ellos, los padres pueden concertar citas para consultas online similares a las presenciales.

Compuesto por psicoterapia individual y, a veces, familiar, el tratamiento de la fobia escolar es complejo. Implica una estrecha colaboración entre el alumno, su familia, su centro escolar y los profesionales de la salud. Cuando las citas suponen desplazamientos tediosos, las consultas de psicólogo online son una verdadera oportunidad que favorece la regularidad y la recuperación.