Dislexia: ¡active el modo éxito en la escuela y en casa!

Hablar de dislexia suele reducirse a describir los síntomas, el trastorno y sus distintas formas. Se recuerda más el fracaso escolar que el impacto psicológico que lo acompaña. Sin embargo, el reto de mejorar el rendimiento debe abordarse junto con la restauración de la confianza en uno mismo. Para lograrlo, descubra todas las adaptaciones específicas para los alumnos con dislexia en la escuela y en casa.

Recordatorio sobre las particularidades de la dislexia

Definición del trastorno.

La dislexia es un trastorno del aprendizaje de la lectura y la ortografía. Actualmente se reconocen cuatro tipos de dislexia. La dislexia fonológica, que afecta a la capacidad de hacer corresponder grafema y fonema. La dislexia superficial, que impide al niño memorizar la ortografía de las palabras. La dislexia mixta, que combina las dos formas anteriores, y la dislexia visoatencional, que perjudica la percepción visual de las palabras escritas.

Los impactos psicológicos y conductuales

La primera consecuencia de la dislexia es el fracaso escolar. El niño redobla sus esfuerzos y realiza un trabajo mucho mayor que el de sus compañeros de clase. Sin embargo, obtiene resultados mediocres o poco satisfactorios. A pesar de tener una inteligencia perfectamente normal, se le considera incompetente. Como consecuencia, él mismo se ve como «un inútil». Entre las malas notas y las situaciones humillantes, el niño con dislexia suele desanimarse. Puede desarrollar fobia escolar, agresividad o una forma de depresión. ¡Es urgente intervenir! Pero ¿cómo ayudar a los niños con dislexia?

Adaptar la vida escolar del niño con dislexia

Establecer un diagnóstico con un logopeda, poner en marcha un seguimiento logopédico y, en ocasiones, psicológico, es un primer paso esencial. Hablar de ello con el niño, ponerle nombre a su trastorno y tranquilizarlo sobre sus capacidades y su inteligencia también contribuirá a restablecer su equilibrio. Sin embargo, este proceso debe ir acompañado de adaptaciones específicas tanto en clase como en casa.

Tras experimentar diversas condiciones de escolarización para alumnos con dislexia, logopedas, neurólogos y profesores han identificado adaptaciones con un fuerte impacto positivo en estos alumnos. Sin lugar a dudas, hay que adoptar estas medidas en clase. Tras obtener el acuerdo de los padres y explicar estos cambios a los demás alumnos, los profesores pueden aplicar distintos tipos de adaptaciones. Con la colaboración del médico o la enfermera escolar, estas pueden recogerse en un plan de atención individualizado o en un plan de escolarización personalizado (equivalente al PPS francés). Cabe señalar que, para acceder a este tipo de plan, los padres deben presentar una solicitud ante el organismo francés de referencia para la discapacidad (MDPH).

 

Algunas ideas de posibles adaptaciones

Para motivarlo a esforzarse:

  • Favorecer proyectos interdisciplinarios que permitan al niño aprovechar sus capacidades en otras materias.
  • Multiplicar los debates, los encuentros, las exposiciones orales y el teatro para dejar voluntariamente de lado la barrera de la lectura y permitirle expresarse de otra manera.
  • Dar el máximo de visibilidad a los materiales de clase para hacerlos atractivos (imágenes, juegos, música…)
  • Explicar claramente el objetivo de cada aprendizaje para dar sentido a la enseñanza.
  • Definir con el alumno objetivos alcanzables.
  • Proponerle llevar a cabo un proyecto basado en un tema que le apasione.

Para mejorar su aprendizaje de la lectura

  • Leer en voz alta instrucciones deliberadamente sencillas, con frases cortas, e introducir subpasos si son demasiado complejas.
  • Las instrucciones, nunca manuscritas, deben escribirse en Arial 12 o 14, con interlineado de 1,5, justificadas a la izquierda y con párrafos bien espaciados.
  • Utilizar pictogramas, colores y recuadros distintos para los pasajes que hay que recordar.
  • Permitirle grabar las clases y utilizar una calculadora.
  • Ser tolerante con su lentitud al leer.
  • Conceder tiempo adicional para las evaluaciones o reducir los ejercicios.
  • Enseñarle a hacer mapas mentales para tomar apuntes.
  • Evitar hacerlo leer en voz alta delante de la clase.
  • Ofrecer libros en versión audio y trabajar principalmente de forma oral.
  • Fomentar el gusto por la lectura proponiendo libros sencillos, pero adecuados a su edad.
  • Fomentar el aprendizaje del inglés como segunda lengua u otra lengua transparente (italiano).
  • Asegurarse de que las instrucciones se han entendido bien, y hacerlo en todas las materias.
  • Aceptar un razonamiento correcto, aunque distinto al enseñado en clase, en la resolución de problemas aritméticos.

Para mejorar su aprendizaje de la escritura

  • Mostrar tolerancia al calificar, especialmente en ortografía, si la respuesta en sí es correcta.
  • Priorizar las evaluaciones orales o mediante cuestionarios de opción múltiple, textos con huecos, esquemas y respuestas para relacionar en lugar de redacciones.
  • Permitir cuadernos de hojas con líneas en lugar de cuadrícula.
  • Enviar las clases por correo electrónico antes de la lección para que el alumno pueda leerlas y tomar notas de antemano.
  • Permitir el uso del corrector ortográfico automático del ordenador.
  • Comprobar que los deberes se han anotado correctamente en la agenda y enviarlos también por correo electrónico.
  • En los dictados, reducir el contenido exigido y priorizar los dictados con huecos o de opción múltiple.
  • Proporcionar fichas explicativas para revisar los trabajos escritos (releer en voz alta o susurrando para comprobar que el texto se entiende, revisar la puntuación y las mayúsculas, luego la concordancia de nombres y adjetivos, después la conjugación y, por último, la ortografía).
  • Evitar multiplicar los trucos mnemotécnicos para memorizar una misma regla ortográfica.
  • Crear y permitir el uso de fichas de referencia de gramática, ortografía y conjugación (fuera de los dictados).
  • Aceptar poca redacción en las materias científicas, siempre que el procedimiento de cálculo sea correcto.

Para fomentar su confianza en sí mismo

  • Partir siempre de lo que el alumno ya sabe hacer.
  • Destacar sus puntos fuertes.
  • Darle ánimos.
  • Evitar cualquier situación con altas probabilidades de fracaso.
  • Prohibir expresiones del tipo «esfuérzate un poco más» o «no es tan complicado», porque para el niño con dislexia sí que es muy complicado, y sus esfuerzos son enormes.
  • Valorar sus talentos (artísticos, deportivos…).
  • Proponerle hacer demostraciones o dar clases sobre su instrumento o su talento a los compañeros interesados.

Para facilitar su relación con los demás niños

  • Tomarse el tiempo de explicar a la clase la diversidad entre los alumnos. Comentar los puntos fuertes y débiles de cada uno.
  • Enseñar a los niños qué es un trastorno DYS sin señalar a ningún alumno en particular.
  • Poner en marcha una puesta en común de conocimientos con parejas de alumnos: uno fuerte en lengua, pero flojo en matemáticas, y viceversa.
  • Favorecer los trabajos en grupo en torno a un proyecto común.

El hogar como recurso adicional

Las adaptaciones escolares suponen un verdadero avance en la atención al niño con dislexia. El seguimiento logopédico también registra muy buenos resultados. Pero, como padres, ¿cómo pueden ser útiles para ayudar a su hijo?

Abrirlo a los placeres de la lectura

¿Quién dijo que el cuento antes de dormir era solo para los más pequeños? Es una actividad que devuelve a la lectura todo su aspecto positivo. Leer con su hijo con dislexia es esencial. Para ello, conviene elegir lecturas acordes con sus intereses. Puede tratarse de un cuento, pero también de una receta de cocina o de las instrucciones de un juego. Esta lectura debe formar parte de una rutina diaria, tanto en periodo escolar como en vacaciones.

Facilitar su acceso a los libros

La extensión de los textos y su complejidad creciente con los años pueden ser un verdadero freno a la lectura para los niños con dislexia. Para combatir este desánimo, los padres deben asegurarse de que el niño ha comprendido bien el sentido del texto. ¿Cómo hacerlo? Compartiendo la lectura, por ejemplo. Un párrafo lo lee el padre o la madre, y otro el niño. O leyendo por eco: el adulto lee el texto y el niño sigue las palabras con el dedo. Una vez leído el texto, le toca al niño leerlo. Padres e hijos también pueden leer párrafos al unísono. Para mantenerse concentrado en una palabra en concreto, también resulta útil usar una guía de lectura.

Mejorar su comprensión

Como está concentrado en descifrar las palabras y las letras, el niño con dislexia llega rápidamente a una sobrecarga cognitiva. ¡No es fácil añadir a eso la comprensión del texto! Aquí tiene algunas ideas para que los padres se aseguren de que el niño accede al sentido del texto. En primer lugar, preparando la lectura. Basta con hacerle algunas preguntas al niño antes de empezar a leer:

  • ¿Qué te parece que trata este texto?
  • ¿De qué crees que va a hablar?
  • ¿Por qué vamos a leerlo?
  • Fijémonos en lo que destaca en este texto: títulos, imágenes, palabras en negrita…

A lo largo de la lectura, interrumpirla regularmente para que el adulto pueda preguntar al niño qué ha entendido y retenido. Al final de la lectura, el padre o la madre puede invitar al niño a utilizar la técnica del cuadro SQA (Sé, Quiero saber, Aprendí)

S
(lo que SÉ)
Q
(lo que QUIERO saber)
A
(lo que APRENDÍ)
Sé que los manglares están desapareciendo. Quiero saber por qué. Aprendí que es la fuerte producción de camarones la que perjudica el ecosistema de los manglares.

Más allá de las condiciones de escolarización y del bienestar diario del niño con dislexia, las adaptaciones concedidas en el marco de un plan de atención individualizado también beneficiarán al alumno en los exámenes nacionales franceses (DNB y bachillerato francés), si los padres lo solicitan. El aprendizaje del niño con dislexia representa un esfuerzo mucho mayor que para el resto de los niños. Adaptar sus condiciones de vida y de enseñanza debería ser algo evidente para todas las personas que lo acompañan.