Disfasia: ¡mejore la vida de los alumnos con adaptaciones optimizadas!
Hacen un esfuerzo enorme, creen haber entendido, pero se equivocan, y se piensa que están poco motivados cuando en realidad se esfuerzan muchísimo por hacerlo bien. Al igual que los niños disléxicos, discalcúlicos, disortográficos, dispráxicos o afectados por el síndrome disejecutivo, los niños con disfasia merecen la ayuda de sus seres queridos y del profesorado para desarrollarse plenamente. Repasamos este trastorno y las adaptaciones que pueden marcar toda la diferencia.
Recordatorio sobre las particularidades de la disfasia
Definición del trastorno.
Es un trastorno del desarrollo del lenguaje en el que el nivel lingüístico del niño afectado es claramente inferior a la norma para su grupo de edad. No es consecuencia de una discapacidad intelectual ni de un rasgo autista relacionado con la relación y la comunicación. La disfasia puede manifestarse de dos formas: receptiva y expresiva. La forma receptiva es difícil de detectar. Se traduce en la incomprensión de ciertas palabras, frases o vocabulario específico. La forma expresiva es bastante distinta. De hecho, la capacidad de comprensión del lenguaje del niño con disfasia es completamente normal. Sin embargo, su capacidad para utilizarlo se ve muy alterada. Este trastorno puede, según los casos, afectar a la fonología (vocabulario muy limitado, frases sin gramática, verbos sin conjugar…). Cabe señalar también que, cuando el niño es bilingüe, el trastorno afecta a ambos idiomas.
La disfasia puede ir acompañada de trastornos asociados como:
- un trastorno en la lectura de números
- un trastorno de la lectura
- un trastorno de la escritura
- un trastorno de la atención
- una falta de confianza en sí mismo
Los impactos psicológicos y conductuales.
Mientras que las bases del lenguaje oral no se asimilan correctamente, a partir de los 5 años los alumnos con disfasia se enfrentan a un nuevo reto: el lenguaje escrito. Esta doble tarea exige una atención mayor. La lentitud y el cansancio se convierten en su día a día. Sin embargo, contrariamente a las apariencias, retrasar el aprendizaje de la escritura no es una buena solución. La escritura será una ayuda adicional para desarrollar el lenguaje oral.
Diagnosticada tardíamente, la disfasia genera un profundo sentimiento de fracaso y frustración. Aunque hacen mucho más esfuerzo que sus compañeros de clase, fracasan en varios ámbitos: la expresión, la escritura, pero también el cálculo. Las dificultades de comprensión provocan burlas, y la expresión limitada de los niños con disfasia los empuja a aislarse. Para evitar tener que hablar, estos alumnos adquieren la costumbre de moverse físicamente por la clase. ¡Otro comportamiento mal visto por los profesores y los compañeros! ¿El resultado? La autoestima se debilita y entra en caída libre.
Adaptar la vida escolar del niño con disfasia
Como profesional de la educación, el profesor puede ayudar al alumno con disfasia en su aprendizaje de conocimientos y métodos. Por supuesto, ¡no es un terapeuta! Para que su labor sea eficaz y para maximizar las posibilidades de adaptación del niño, resulta fundamental una atención integral. Según la evaluación y los posibles trastornos asociados, la disfasia requerirá una rehabilitación logopédica intensiva desde los 3-4 años. El seguimiento deberá, según la gravedad de los casos, combinarse con una atención en psicomotricidad o terapia ocupacional, así como con un seguimiento psicológico y un tratamiento para mejorar la atención. El cansancio permanente que sienten los niños con disfasia puede dificultar la regularidad de las sesiones logopédicas (hasta 4 veces por semana) y de las sesiones con el psicólogo infantil. Con su servicio de consulta médica en línea, accesible en cualquier parte del mundo, la plataforma ORA elimina estas limitaciones logísticas. Los logopedas y psicólogos realizan las sesiones por teleconsulta en horarios más flexibles, con la misma calidad que una consulta presencial.
«Es realmente importante formar a los profesores sobre los trastornos DYS, tanto en la formación inicial como en la formación continua, para facilitar las adaptaciones pedagógicas necesarias para estos alumnos.»
Edwige de Bardonnèche, presidenta de la asociación Avenir Dysphasie France y vicepresidenta de la Federación Francesa de DYS, responsable del área de salud.
Algunas ideas de posibles adaptaciones en clase
¿Quiere saber más sobre las soluciones eficaces que pueden mejorar la vida de los alumnos con disfasia y facilitar su aprendizaje en clase? ¡Aquí tiene algunas recomendaciones para los profesores!
Ofrecer un entorno acogedor:
- Explicar a la clase los beneficios y la necesidad de estas nuevas disposiciones.
- Sentar al alumno junto a un compañero tranquilo, lejos de las ventanas y las puertas, donde suele haber ruido, y en un lugar desde el que pueda ver siempre al profesor.
- Limitar el número de objetos sobre el pupitre.
- Aceptar que este alumno se cansa con mayor facilidad.
- Comprobar, siempre que sea posible, que ha entendido las instrucciones, ya que su falta de concentración está directamente relacionada con su incomprensión.
Facilitar la comunicación:
- Utilizar un lenguaje con palabras sencillas, hablar despacio y articular bien.
- Dar una sola instrucción a la vez.
- Animar al niño a expresarse con gestos e imágenes.
- Aceptar los errores de expresión si el mensaje en sí es correcto.
- Permitir que hable un solo alumno a la vez en clase.
Abrir las puertas de la lectura:
- Fomentar el aprendizaje temprano de la lectura apoyándose en un método gestual (por ejemplo, el método Borel-Maisonny).
- Desarrollar la conciencia fonológica.
- Combinar al máximo el lenguaje oral, el escrito y los pictogramas.
Acompañarlo en el acceso a la escritura:
- Al igual que con la lectura, la escritura debe abordarse de forma temprana.
- En los trabajos escritos, aceptar tachones y poca producción escrita, siempre que la coherencia y el contenido sean de calidad.
- Proponer respuestas ya preparadas para facilitar la respuesta a ciertas preguntas.
- Utilizar mapas mentales.
Ayudarlo a organizarse:
- Dar horarios que presenten de forma sintética las actividades por hacer a lo largo del tiempo.
- Mostrar un horario de cada jornada, compuesto principalmente por pictogramas y dibujos de colores.
- Asegurarse de que el niño ha comprendido bien la noción de antes/después.
- Respetar la organización espacial de la clase para no alterar su rutina.
- Reducir la cantidad de deberes, ya que el niño tiene mucho tiempo ocupado con su seguimiento logopédico y, a veces, psicológico. Además, es mucho más lento a la hora de hacer los deberes.
Hacer las matemáticas más accesibles:
- Dedicar más tiempo a la adquisición de la serie numérica y sustituir ciertas denominaciones numéricas por formas más regulares cuando sea posible.
- Favorecer la presentación de las cantidades mediante constelaciones de puntos.
- Presentar las unidades, decenas, centenas… con códigos de colores distintos.
- Comprobar siempre que se ha entendido el enunciado pidiendo al alumno que explique lo que ha entendido.
- Dividir las etapas de un problema en varias fases consecutivas.
- Proponer el uso y la manipulación de materiales siempre que sea posible para facilitar la comprensión.
- Cambiar regularmente el contexto de los problemas propuestos.
Adaptar las evaluaciones:
- Dar tiempo adicional o reducir la cantidad de trabajo pedido.
- Calificar competencia por competencia en lugar de dar una nota global.
- Evitar agrupar varias evaluaciones en un periodo corto.
¡La optimización continúa en casa!
Mantenerse en la misma sintonía.
Una regla de oro para el día a día de los niños con disfasia es preguntarles qué han entendido, en lugar de simplemente preguntarles si han entendido bien. De hecho, las personas con disfasia no detectan su propia incomprensión, ya que siempre habrán interpretado algo a su manera.
Tomar distancia con los deberes.
A la hora de los deberes, algunos padres no logran tomar suficiente distancia frente a las dificultades escolares de su hijo. Las emociones toman el control, la paciencia se agota rápido y la supervisión de los deberes en casa se convierte en un suplicio. ¿Por qué no pedirle a otra persona que se encargue de ellos?
Restaurar la confianza en sí mismo.
Otra regla importante para que estos niños se desarrollen de forma armoniosa: cuidar su confianza en sí mismos y su autoestima. ¿Cómo hacerlo? Valorando sus logros, sea cual sea el ámbito: la vida no se reduce a los resultados escolares. Es una condición esencial para criar niños felices.

