Lo ayudas demasiado. Déjalo apañárselas solo. Si lo ayudas, nunca lo conseguirá por sí mismo. Estas frases, los padres de niños dispráxicos las escuchan o se las dicen a sí mismos. La dispraxia impide que el niño sea autónomo, porque dificulta su coordinación y la planificación de sus gestos, incluso los cotidianos. Ser padre de un niño con este trastorno motor es sentirse dividido entre el deseo de evitarle cualquier dificultad a la que pueda enfrentarse y el deseo de acompañarlo hacia la independencia. Buena noticia: ambas cosas no son incompatibles. Todo lo contrario. Adaptando el día a día del niño a su trastorno, con gestos sencillos y llenos de sentido común, los padres mejoran su autonomía y su autoestima, de forma natural.

Ayudar a los niños dispráxicos a lavarse solos

En cuanto a la higiene, mientras su hijo sea pequeño, ¡no hay problema! Más adelante, algunos puntos merecerán su atención: el deseo de intimidad y la seguridad. Como es un poco torpe, su hijo dispráxico, que quiere lavarse solo, necesita estar estable en la ducha o la bañera. Las alfombrillas antideslizantes en el plato de ducha y a la salida del baño son indispensables.

Elija jabones líquidos y, si es posible, que se aclaren fácilmente. Los envases con dosificador de plástico tienen dos ventajas: dosifican el producto con facilidad y no se rompen al caer.

En cuanto al grifo, el reto está en ajustar la temperatura. Para evitar un obstáculo adicional, opte por el grifo termostático, es ideal. En cuanto a la practicidad, ¡fuera los albornoces! Opte por toallas grandes, mucho más fáciles para secarse.

Por último, prevea una gran tolerancia con el estado de su baño durante este periodo de aprendizaje.

En el baño, limpiar a un niño muy pequeño no supone ningún problema, pero la entrada al colegio y la necesidad de intimidad implican un aprendizaje particular del uso del papel higiénico. Es fundamental tomarse el tiempo, repetir el gesto y ayudar a su hijo hacia la autonomía en el baño. El uso de toallitas húmedas también es una solución para sentirse limpio rápidamente.

Después de haberse encargado del cepillado de dientes de su pequeño, habrá que fomentar su autonomía con un cepillo de dientes eléctrico y una pasta de dientes también en envase dosificador.

 

CHULETA PARA PADRES: HIGIENE

– jabón líquido en envase dosificador de plástico

– productos de lavado de aclarado rápido

– alfombrillas antideslizantes en el plato de ducha y a la salida del baño

– grifo termostático

– toallas grandes

– cepillo de dientes eléctrico

– pasta de dientes en envase dosificador

Ayudar a los niños dispráxicos a vestirse solos

La palabra clave será la sencillez a la hora de elegir la ropa. Al eliminar botones, cordones y prendas demasiado ajustadas, le facilitará el día a día.

En lugar de perder tiempo y energía por la mañana, su hijo agradecerá que lo vista por completo. Pero, a medida que crezca, querrá hacerlo él mismo. Es una excelente iniciativa que no significa que haya que dejarlo completamente solo de un día para otro. Acompáñelo para ponerse los calcetines, subir una cremallera o abrochar un polo. Si logra cerrar su cremallera un día, felicítelo, sabiendo que quizás no lo consiga al día siguiente. Éxitos y fracasos se alternarán con los días.

Después querrá vestirse según sus propios gustos. Puede que sus elecciones no sean las más prácticas. Deje de lado la practicidad; podrá ayudarlo a ponérselas al principio. Su discapacidad no debe verse agravada por restricciones adicionales, por lo que es aconsejable no recordarle sistemáticamente que ciertas cosas le están prohibidas.

 

CHULETA PARA PADRES: VESTIRSE

– zapatos de velcro en lugar de cordones

– pantalones con cintura elástica para evitar botones, cremalleras pequeñas y cinturones

– manoplas en lugar de guantes

– calcetines holgados

Ayudar a los niños dispráxicos a comer solos

Cuando llegue el momento de aprender a comer solo, algunos ajustes también serán muy útiles para lograr su objetivo. La hora de la comida es mucho más larga para los niños dispráxicos. Habrá notado lo despacio que come su hijo y lo inútil que es intentar que vaya más rápido. Aproveche estos momentos juntos para saborear y disfrutar cada instante.

Se requiere mucha tolerancia en cuanto a la limpieza. Como la coordinación de los movimientos es muy difícil para estos niños, la mesa se parecerá a un campo de batalla en cuanto su hijo empiece a aprender a comer solo. De ahí el interés de proteger lo que se pueda con baberos, delantales, después servilletas alrededor del cuello, e incluso protectores de sillas si son de tela.

Es posible que aún tenga que seguir cortándole los alimentos durante algún tiempo. Aun así, podrá beber solo en un vaso sin pie e irrompible, y comer en vajilla de bambú, que imita a la loza y resulta «menos infantil» que el plástico.

 

CHULETA PARA PADRES: LAS COMIDAS

– prever tiempo suficiente para la comida

– aceptar que se manche

– vajilla irrompible (de bambú)

Ayudar a los niños dispráxicos a ordenar su habitación

También aquí muestra verdadera buena voluntad para ordenar sus cosas, pero, por desgracia, su trastorno motor le impide organizar esta tarea. Aquí tiene algunas ideas sencillas para que su hijo dispráxico sea autónomo a la hora de ordenar su espacio.

En primer lugar, la clasificación debe facilitarse con categorías claramente identificables. Por ejemplo, todos los peluches en una caja con una foto de un peluche pegada, o para los más mayores, la palabra escrita. Y así sucesivamente con los Lego, las muñecas… Es preferible acompañarlo en esta tarea y poner en palabras sus acciones para llevarlo progresivamente hacia la autonomía.

No hace falta aspirar a un orden minucioso. El esfuerzo del niño debe recompensarse aunque el resultado le parezca poco logrado.

Por último, por regla general, limite la cantidad de juguetes. La abundancia resulta desconcertante tanto para elegir con qué jugar como a la hora de ordenar.

 

CHULETA PARA PADRES: ORDENAR

– aceptar un orden imperfecto

– favorecer cajones grandes por categoría

– limitar el número de juegos y juguetes

– poner en palabras las acciones de ordenar

– ayudarlo a ordenar

Animar a los niños dispráxicos a practicar un deporte

La práctica del deporte no responde a reglas estrictas en materia de dispraxia. Mientras que algunos niños destacarán, otros no lo lograrán. ¿Por qué? Un factor determinante puede marcar toda la diferencia: la motivación. Con verdaderas ganas y un entrenador sensibilizado con su discapacidad, el joven deportista dispráxico puede florecer en un deporte inesperado.

En los primeros años de su vida, será conveniente elegir un deporte adaptado a su perfil deportivo. Pero cuando tenga edad para elegir la disciplina que le gusta, habrá que prever ciertos ajustes con su club o su entrenador, para que pueda entrenar con gusto. Material de referencia de colores, elección del adversario, tiempo adicional antes de pasar a la acción, reducción de las exigencias… son condiciones favorables para la práctica deportiva de su hijo.

Si la tentación inicial es negarle el acceso a una disciplina complicada para su discapacidad, no ceda a ella. Su hijo tiene derecho a probar aquello que le atrae. Al contrario, acompañarlo para que cumpla su deseo puede pasar, por ejemplo, por ponerse la ropa de deporte antes de llegar al club para evitar el paso por el vestuario.

 

CHULETA PARA PADRES: ACTIVIDADES DEPORTIVAS

– aceptar su elección de disciplina

– asegurarse de que el entrenador sea comprensivo y sensible al trastorno de su hijo

– favorecer clubes o asociaciones deportivas pequeñas sin grandes objetivos de victoria

– hacer que se ponga la ropa de deporte antes de llegar al lugar

 

Poco importa la edad a la que su hijo adquiera su autonomía en materia de higiene, de vestirse, de comer o de ordenar. Lo importante es acompañarlo suavemente hacia su futura independencia. Se convertirá en un adulto autónomo, tanto si le abrochó la camisa hasta la secundaria como si no. La diferencia es que, ayudándolo con moderación, le ofrece una infancia más serena y protege su confianza en sí mismo. Dejándolo demasiado a su suerte, solo aumentará su angustia y su mala imagen de sí mismo. Y para acompañarlo en el desarrollo de su hijo, los psicólogos infantiles por videollamada y los logopedas online de ORA están a su lado cada día.