Contrariamente a lo que se suele creer, los niños de Altas Capacidades no destacarán necesariamente en el colegio ni se sentirán necesariamente plenos allí. En efecto, en nuestro imaginario colectivo, el éxito escolar se asocia directamente con la inteligencia. Sin embargo, entran en juego otras muchas competencias, como las habilidades sociales, la gestión de las emociones, el control del comportamiento, el deseo de aprender, etc. Descubramos las 3 principales dificultades que encuentra un niño de Altas Capacidades (AACC) en el colegio.
El aburrimiento de un niño intelectualmente precoz
Gracias a su CI por encima de la media, los niños de Altas Capacidades piensan rápido, estableciendo de forma natural conexiones entre los conocimientos previos y los nuevos. En consecuencia, memorizan y comprenden más rápido que los demás. Como un adulto que asistiera a clases de primero de primaria, se aburren rápidamente, se agitan o se dispersan o, por el contrario, se desconectan y se pierden en sus pensamientos. Como resultado, pierden información y acumulan lagunas…
«Durante el confinamiento, Lily-Anne controlaba su propio ritmo de aprendizaje. Donde sus compañeros necesitaban tres lecciones de cuatro horas para asimilar un concepto, ella necesitaba una hora. El resto del tiempo, leía… Volver al colegio fue imposible», cuenta el padre de la joven[1]. ¡Ir por delante no es un falso problema!
La falta de esfuerzo y de método frente al aprendizaje
Un niño de Altas Capacidades no necesita hacer mucho esfuerzo para aprender a leer o a contar; los conceptos clave se aprenden de forma implícita, sin dificultad. Pero, una vez que llega a un determinado nivel escolar, su «ventaja» intelectual ya no es suficiente. Sin fuerza de voluntad ni autodisciplina, no consigue hacer frente a esa carga de trabajo que sus compañeros tuvieron que asimilar progresivamente a lo largo de la primaria.
Para Gaspard, un joven de 14 años, cuando llegó el diagnóstico de Altas Capacidades, «sentí la tentación de pensar: “Ah, genial, soy un genio”. Pero tengo la sensación de ser menos inteligente que la media y no tengo ninguna capacidad especial…»1 Un niño de Altas Capacidades a menudo tiene la sensación de estar desajustado, contrariado, mal encajado en el sistema escolar francés… ¡Ir por delante no es un falso problema!
La extrema sensibilidad de un niño de Altas Capacidades
Intelectualmente avanzado, un niño de Altas Capacidades puede parecer muy rápidamente inmaduro a nivel afectivo: la diferencia entre su nivel de razonamiento y su desarrollo afectivo puede ser origen de un gran sufrimiento. Extremadamente sensible, intolerante ante la injusticia, susceptible, suele desarrollar intereses muy alejados de los de sus compañeros. Una inclinación que puede provocar aislamiento y dificultades sociales…
Clarence, 14 años, recuerda: «en segundo de primaria, tuve una depresión. No tenía amigos, me aburría en clase y dije que quería morirme. Me hicieron el test. Me adelantaron un curso, fue un poco mejor, pero mis amigas me acosaron. Cuando sacaba una buena nota, decían: “Es fácil para ti”».1 Ir por delante no es un falso problema…
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[1] Cita: https://www.nouvelobs.com/societe/20230105.OBS67948/a-l-ecole-des-hauts-potentiels-j-ai-l-impression-d-etre-un-pokemon.html

