La disgrafía y la disortografía son dos discapacidades funcionales que concentran las dificultades de aprendizaje en el lenguaje escrito. Escribir y ortografiar son dos actividades distintas, pero complementarias; una dificultad en una repercute necesariamente en la otra. En el proceso de reeducación, los logopedas y los grafoterapeutas se encuentran frecuentemente con niños que presentan ambos trastornos (multi-dys).

Los síntomas de estos trastornos del lenguaje escrito

Afectando al 10 % de los niños en edad escolar, la disgrafía afecta a la automatización de los gestos de escritura, a pesar de la repetición de ejercicios. Las letras están mal formadas debido a que los dedos no logran controlar el bolígrafo. Decididamente lento, el niño disgráfico tiene dificultades para concentrarse, ya que toda su atención se centra en la escritura.

La disortografía se centra más en la adquisición y asimilación de las reglas ortográficas. Frecuentemente asociada a la dislexia, esta discapacidad hace que la ortografía de las palabras sea totalmente aleatoria y a menudo fonológica: el niño disortográfico tiende a escribir como habla. También lento, presenta dificultades en los dictados o en la escritura espontánea, ya que no logra memorizar ni la ortografía ni las reglas de gramática y conjugación, a pesar de la repetición de ejercicios.

La sutil diferencia entre la disgrafía y la disortografía

Aunque ambos trastornos cognitivos afectan al lenguaje escrito, la naturaleza de las dificultades no es la misma. La disgrafía influye en los procesos gráficos y motores del alumno, mientras que la disortografía se centra únicamente en el ámbito lingüístico.

La disgrafía se manifestará más a través del incumplimiento de las líneas y los márgenes, una escritura de tamaños variables y una mala sujeción del bolígrafo, mientras que la disortografía se traducirá en una verdadera dificultad para comprender lo que está escrito, lo que obliga a menudo al lector a leer en voz alta. La Federación Francesa de Dys ofrece un ejemplo muy claro: «El teritorio japonés kasi no tiene recursos naturalez i su relieve es mui limitante.»[1]

Aunque las manifestaciones de estos trastornos pueden parecerse, un diagnóstico (lo más precoz posible) permitirá adaptar y personalizar la atención del niño. Se trata de evaluar con precisión sus dificultades y de situarlo en su relación con la ortografía y la grafía.

La fuerza de la reeducación multidisciplinar

Una vez establecido el diagnóstico, los especialistas en trastornos DYS (como los de la plataforma Ora Visio) pueden diseñar una reeducación adaptada. Cabe recordar que, al tratarse de trastornos duraderos, es posible atenuar sus efectos con estrategias de compensación.

Durante las sesiones individuales o grupales, el niño podrá desarrollar estrategias de acción para remediar progresivamente sus dificultades. En este sentido, una reeducación multidisciplinar permite beneficiarse del campo de especialización de cada uno: logopedas, grafoterapeutas y terapeutas ocupacionales pueden así aportar una mirada especializada sobre las dificultades del niño disgráfico y/o disortográfico.

No dude en contactar con uno de los profesionales especializados de la plataforma Ora Visio, para hablar sobre el interés de este enfoque multidisciplinar.

[1] Fuente: https://www.ffdys.com/actualites/la-dysorthographie-trouble-de-lorthographe-meconnu-aufeminin-com.htm