Según las últimas cifras de Ameli (la seguridad social francesa), el Trastorno por Déficit de Atención con o sin Hiperactividad (TDAH) afecta aproximadamente al 5 % de los niños, con un retraso importante en el diagnóstico, que se realiza de media a los 9-10 años[1]. Lo ideal es que los profesionales médicos de atención primaria deriven a los menores de 6 años a una Plataforma de Coordinación y Orientación (PCO, el sistema francés de detección temprana) para su atención. Después, inician valoraciones, entre las que figura una valoración logopédica para analizar el lenguaje y la comunicación (pero no solo eso…).

La atención logopédica en el TDAH

Un TDAH con dificultades de lenguaje y comunicación

Cuando el TDAH genera dificultades de comunicación y de lenguaje, recurrir a un logopeda resulta bastante lógico. Esto puede traducirse en dificultades de pronunciación, repeticiones y pausas más frecuentes de lo habitual, un vocabulario limitado, o incluso con errores. En el espectro de la comunicación, el niño puede tener dificultades para encontrar las palabras adecuadas, para organizar sus pensamientos, para comprender por falta de concentración…

En estos ámbitos, la reeducación logopédica puede ayudar a reducir la diferencia en el nivel de lenguaje, a optimizar sus capacidades de comunicación y a dotarle de herramientas para hacer frente a sus dificultades cotidianas…

La gestión de los trastornos atencionales

La reeducación logopédica de los trastornos atencionales sigue estando poco tratada en la literatura científica. Sin embargo, este profesional puede proponer ejercicios específicos para mejorar las capacidades cognitivas de un niño con TDAH. En las primeras sesiones, evaluará sus competencias para determinar con precisión sus capacidades atencionales, sus dificultades de comprensión, y establecerá las necesidades específicas del niño.

Entre las técnicas logopédicas disponibles, puede trabajar la estimulación atencional mediante juegos de memoria (visual o auditiva), así como ejercicios de clasificación y ordenación. Para organizar el pensamiento, puede recurrir al uso de listas y a la segmentación de tareas complejas.

El papel del logopeda en el colegio y en casa

El logopeda puede participar en las adaptaciones escolares

La logopeda Brigitte Lourtis subraya la importancia de sobrevalorar los puntos fuertes del niño con TDAH y de minimizar sus puntos débiles. En su atención multidisciplinar, los profesionales sugerirán adaptaciones escolares para acompañar mejor al niño en el colegio.

Por ejemplo, pueden recomendar reducir el ruido ambiente sentándolo junto a un compañero tranquilo. También subrayarán la importancia de establecer una relación relativamente cómplice con el profesor: lo ideal sería que bastara un gesto entre ellos para entenderse si el niño se despista a nivel atencional o de comportamiento, para que no reciba un comentario en voz alta que pueda hacerle sentir menos valorado. Una espiral negativa que reduce su confianza en sí mismo, lo desanima y puede acabar alejándolo del aprendizaje.

El logopeda puede acompañar a los padres frente al TDAH

En la atención de un niño con TDAH, el apoyo de los padres es esencial. El logopeda puede entonces darles algunos consejos para crear un entorno favorable, reduciendo las distracciones (limitar el ruido, apagar la televisión) y organizando el espacio de trabajo (tranquilo, ordenado).

También puede acompañar a los padres en la puesta en marcha de una rutina clara, con horarios regulares para los deberes, las comidas y la hora de dormir. Al mismo tiempo, les animará a destacar sus progresos, por pequeños que sean, para mejorar su motivación.

De forma más general, el logopeda puede orientarles hacia un programa de orientación parental para establecer una dinámica familiar positiva. Modificando sus prácticas educativas, pueden gestionar mejor los comportamientos disruptivos de su hijo.

[1] Cifras: https://www.ameli.fr/medecin/sante-prevention/sante-mentale-soins-primaires/sante-mentale-4-ans-9-ans/trouble-deficit-attention-hyperactivite-tdah