Cada año, el diccionario incorpora nuevas palabras a sus páginas. 150 testigos de la evolución de la lengua francesa, de nuestros conocimientos y de nuestra sociedad. Y, entre ellas, hay una que ha llamado especialmente mi atención: neuroatípico.
¿Qué significa «neuroatípico»?
ORIGEN DE LA PALABRA: en un principio, el adjetivo «neuroatípico» se creó para designar a las personas con TEA (Trastorno del Espectro Autista).
DEFINICIÓN ACTUAL: El término «neuroatípico» designa hoy a toda persona cuyo funcionamiento neurológico difiere de lo que se considera la norma dominante. Se opone generalmente al término «neurotípico».
Hoy en día, este término, no médico, se asocia a menudo a los TND (Trastornos del Neurodesarrollo):
Principales TND reconocidos:
- Trastorno del espectro autista (TEA)
- TDA/H: trastorno por déficit de atención con o sin hiperactividad
- Trastornos DYS: dislexia, discalculia, dispraxia, disortografía…
- Trastornos del desarrollo intelectual (TDI)
Es frecuente que una misma persona presente varios TND asociados. Se habla entonces de comorbilidades.
Una persona neuroatípica:
- nace con su trastorno (su forma diferente de funcionar)
- vivirá con él toda su vida
Sin embargo, la neuroatipia no es una enfermedad.
PARTICULARIDADES: algunos coinciden en incluir dentro de la neuroatipia a las personas con:
- alto potencial (CI > 130)
- ciertas particularidades cognitivas y sensoriales como la hipersensibilidad o la hipersensorialidad
Neuroatipia, neurodiversidad o neurodivergencia:
Desde hace algunos años, los avances en neurociencia han dado lugar al nacimiento de nuevas palabras como «neurodivergente», «neurodiversidad» o incluso «neuroatípico». Pero, ¿cómo orientarnos? ¿Son sinónimos, se usan en contextos diferentes?
Podemos quedarnos con lo siguiente:
- Es en 1998 cuando se empieza a hablar de neurodiversidad. Judy Singer, socióloga australiana, es la impulsora de esta nueva palabra para hablar no solo de las personas con un TND, sino de todas las diferencias de funcionamiento.
Este enfoque considera algunas condiciones neurológicas no solo como trastornos que hay que corregir o compensar, sino también como variaciones naturales del funcionamiento humano. Su ambición es cambiar la mirada, pasar de «enfermedad que curar» a «diferencia que incluir».
- El adjetivo de la misma familia «divergente» se utiliza más en inglés, mientras que el francés prefiere el adjetivo «neuroatípico».
¿Por qué es importante su entrada en el diccionario?
La incorporación de una palabra a un diccionario no ocurre de un día para otro. Generalmente significa que su uso se ha extendido lo suficiente en la sociedad como para considerarse estable y comprensible para un público amplio. En el caso de «neuroatípico», este reconocimiento lingüístico refleja varios cambios:
- una legitimación creciente de las personas afectadas, tanto en la escuela como en la empresa;
- un cuestionamiento del modelo estrictamente médico de la discapacidad;
- una transformación del vocabulario en torno a la salud mental.
Algunos retos por afrontar:
- Mientras algunos coinciden en que la llegada de «neuroatípico» refleja la voluntad de una sociedad más inclusiva (escuela inclusiva, educación para todos, contratación de personas con discapacidad visible y/o invisible), otros nos invitan a mantenernos vigilantes.
En efecto, debido a la popularización de estos términos, antes reservados a las profesiones médicas y paramédicas, hoy vemos florecer en las redes sociales numerosas publicaciones cuya información no siempre está bien fundamentada.
- Además, junto al test de la revista femenina que rellenamos en la playa o en la peluquería, cada vez más cuestionarios prometen detectar, e incluso diagnosticar, tu hipersensibilidad, tu TDAH…
Recordemos que se trata de diagnósticos neurológicos y que solo los neuropsicólogos, los logopedas y los psiquiatras están capacitados para establecerlos.
- No olvidemos que resulta peligroso, para las personas neuroatípicas, «etiquetarlas», «estigmatizarlas» o «meterlas todas en el mismo saco», si se me permite la expresión. Recordemos más bien que hay tantas atipias como personas atípicas, y que no todas las personas con TDAH, por ejemplo, funcionan de la misma manera…
Conclusión:
La entrada de la palabra «neuroatípico» en el diccionario va más allá del simple marco lingüístico. Esta palabra es el símbolo de una sociedad que empieza a aceptar que la mente humana no tiene un único modo de empleo. Es también una señal de que la lengua está viva y que crece al mismo tiempo que, esperemos, nuestra empatía colectiva.
Para saber más:

