Cuando se acerca la vuelta al colegio, algunos niños expresan su rechazo a volver a clase. «No quiero ir», «Me duele la barriga», «Quiero quedarme en casa»… Estas palabras pueden ser difíciles de escuchar para los padres, que a veces dudan entre la preocupación, la incomprensión y la sensación de impotencia.

Ante todo, es importante no minimizar lo que siente el niño. Su rechazo al colegio suele ser una señal: detrás de las palabras o de los comportamientos se esconde una emoción, una inquietud o una dificultad que no siempre consigue expresar.

 

Escuchar a su hijo antes de intentar convencerle

El primer paso consiste en abrir el diálogo en un ambiente tranquilo. En lugar de responder inmediatamente: «Tienes que ir, y punto», puede ser útil hacer preguntas sencillas:

  • «¿Qué te da miedo de volver al colegio?»
  • «¿En qué momento del día te sientes más preocupado?»
  • «¿Qué podría ayudarte a sentirte mejor?»

No todos los niños consiguen explicar con precisión lo que sienten. Algunos hablarán con facilidad, mientras que otros expresan su malestar con llanto, enfado, dolores de barriga o problemas de sueño. Lo esencial es mostrarles que sus emociones se escuchan y se toman en serio.

 

Intentar comprender lo que hay detrás

Las razones pueden ser muchas. Las mencionamos en el artículo citado en la introducción.

  • Puede tratarse de miedo a la separación,
  • de dificultades escolares,
  • de problemas de relación con otros alumnos,
  • de una situación de acoso,
  • de una preocupación relacionada con un profesor
  • o de un cambio importante en la vida del niño.

A veces, volver al colegio después de las vacaciones o de una larga ausencia también puede ser difícil, simplemente porque el niño tiene que recuperar un ritmo, unas normas y unos hábitos.

 

Evitar quitarle importancia o dramatizar

Lo que a un adulto puede parecerle insignificante puede vivirse como una verdadera fuente de angustia para un niño. Por eso es preferible evitar las conclusiones precipitadas.

Frases como «No es nada», «Exageras» o «Todo el mundo va al colegio» pueden dar al niño la impresión de que sus emociones no se comprenden.

Se le puede decir, por ejemplo: «Veo que volver al colegio te resulta difícil en este momento. Vamos a intentar entender juntos qué es lo que no va bien y buscar cómo ayudarte».

 

Recuperar poco a poco referencias tranquilizadoras

  1. Los niños necesitan a menudo recuperar un marco previsible, una rutina:
  • Volver poco a poco a horarios de sueño estables
  • Hablar de la organización del día,
  • Imaginar juntos el trayecto hasta el colegio puede contribuir a reducir la ansiedad.
  • Preparar con él sus cosas la víspera: el material escolar en la mochila, la ropa)

Ejemplo: para ayudarles a visualizar la organización del día (sobre todo a los más pequeños), existen tablas de rutinas que puede encontrar en tiendas o imprimir desde Internet. También puede hacerla con él. (no dude en buscar: tabla de rutinas infantil)

  1. También puede ser útil recordar al niño los aspectos positivos de su vida escolar:
  • reencontrarse con un compañero,
  • participar en una actividad que le guste
  • o contar un buen recuerdo relacionado con el colegio.

No se trata de negar sus dificultades, sino de permitirle reconectar con elementos tranquilizadores.

 

Tranquilizar sin prometer lo imposible

El niño necesita sentir que sus padres están a su lado. Eso no significa necesariamente eliminar cualquier dificultad ni prometerle que todo será siempre fácil.

Uno de los mensajes más tranquilizadores puede ser: «Sé que es difícil para ti, pero no estás solo. Vamos a buscar juntos cómo ayudarte».

Ejemplos:

Si al niño le cuesta dormirse, puede poner una gota de aceite esencial de lavanda verdadera en un pañuelo que se colocará debajo de su almohada. Las propiedades calmantes de la lavanda favorecerán que se tranquilice y, por tanto, que se duerma.

Si al niño le cuesta dormirse, también puede proponerle un ejercicio de respiración o una meditación como las que encontrará en la web de Dys-positif (en francés)

Si la angustia está más relacionada con la separación o con el miedo al cambio, algunos pequeños rituales también pueden resultar tranquilizadores. Por ejemplo, dibujar un corazón en la palma de la mano o en la muñeca de su hijo y darle un beso:

«Cuando mires este corazón, sabrás que pienso en ti y que no estás solo(a)».

Otra idea consiste en pedir a su hijo que elija un pequeño objeto que pueda guardar en el bolsillo, la mochila o el estuche y que le recuerde un buen recuerdo. Este pequeño «tesoro» podrá ayudarle a reconectar con un momento tranquilizador a lo largo del día.

 

Acompañar a un niño al que le estresa la idea de volver al colegio requiere a veces tiempo, paciencia y la ayuda de otros adultos. Lo esencial es seguir escuchándole, intentar comprender las causas de su malestar y mostrarle que puede ser escuchado y acompañado.

En Ora-visio profesionales del acompañamiento de niños y padres también sabrán aconsejarle si no sabe qué hacer o se siente desbordado. Si su hijo tiene un Trastorno del Neurodesarrollo, sabrán orientarle y darle otros consejos para vivir una vuelta al colegio más serena.

 

Para saber más:

Ejercicios de meditación en la web de nuestro socio Dys-positif (en francés)

Cuando el rechazo se convierte en un trastorno de ansiedad, otro artículo de nuestro blog: Fobia escolar: causas, síntomas y soluciones para ayudar a un niño que se niega a ir al colegio.

Esta es una selección de álbumes infantiles imprescindibles para la vuelta al colegio, en la web Dessine moi une histoire (en francés)