Si bien los niños con Altas Capacidades (AACC) tienen todos capacidades intelectuales excepcionales, con un CI superior a 130, sus necesidades, emociones y comportamientos dan lugar a perfiles de niños a veces muy distintos. Los investigadores estadounidenses Georges Betts y Maureen Neihart identificaron 6 perfiles diferentes: el alumno brillante, el autónomo, el discreto, el que abandona, el desafiante y el niño doblemente excepcional.

«The Successful», el niño brillante

El perfil típico del primero de la clase, el alumno que triunfa sin esfuerzo, que pasa por la escuela sin dificultad. Suele caer muy bien a los profesores, y busca la aprobación de los adultos y de las personas importantes en su vida. Bastante conformista y perfeccionista, no asume muchos riesgos para evitar situaciones de fracaso. Ante una dificultad, se paraliza y elige el camino fácil, lo que perjudica su autoestima. En la adolescencia, puede pasar bruscamente de niño brillante a alumno que abandona…

«The Autonomous Learner», el alumno autónomo

Autodidacta, este alumno es independiente, perseverante y le encanta ponerse retos. Le va bien y aprovecha eficazmente el sistema escolar para crearse nuevas oportunidades. Tiene una imagen de sí mismo muy positiva, es muy bien aceptado por sus compañeros, despertando tanto simpatía como admiración. Cuando este perfil, bastante poco frecuente, se da cuenta de que no tiene toda la autonomía o el control sobre su entorno para satisfacer sus necesidades, puede caer en el desánimo, la amargura y el cinismo.

«The Underground», el niño discreto

Mayoritariamente niñas, este perfil rechaza su superdotación, deseoso de ser como los demás para poder estar con ellos. Camaleónico, este niño obtiene resultados escolares buenos, incluso muy buenos, lo que retrasa su identificación hasta el final de primaria o el inicio de secundaria. Al ocultar sus capacidades, desarrolla naturalmente frustración y le cuesta expresar sus sentimientos profundos. De ahí resulta una clara falta de seguridad y una mala autoestima.

«The Dropout», el niño que abandona

Este perfil se reconoce por su enfado, expresado de forma pasiva (depresión, retraimiento) o activa (respuestas defensivas, violentas), tanto hacia los adultos como hacia sí mismo. Al no estar diagnosticado como AACC, tiene la sensación de que el sistema escolar no responde a sus necesidades; está amargado, lleno de resentimiento, porque se siente descuidado y rechazado. Por eso se niega a hacer los deberes y da la impresión de tener capacidades intelectuales medias, o incluso inferiores. Esto se traduce en un alumno que molesta o se aprovecha de los demás, o que está muy retraído o directamente ausente en clase.

«The Challenging», el niño desafiante

Resueltamente anticonformista, este perfil cuestiona la autoridad y el orden establecido, sin dudar en defender sus convicciones. Muestra una gran creatividad, puede carecer de tacto y parecer tan obstinado como sarcástico. Marcado por el aburrimiento en clase, su comportamiento puede ser fuente de conflictos. A menudo frustrado por un sistema escolar que no sabe aprovechar sus talentos y capacidades, desarrolla una mala autoestima y le cuesta integrarse.

«The Twice-Exceptional», el alumno doblemente excepcional

Este perfil corresponde a un niño superdotado que además tiene una discapacidad, ya sea un trastorno DYS (dislexia, discalculia, dispraxia…), síndrome de Asperger o autismo de alto funcionamiento. Este otro trastorno hace que identificar su superdotación sea más complicado. A menudo ignora sus propias capacidades y le cuesta realizar las tareas que se le piden. Como resultado, el fracaso desencadena una gran ansiedad, que a veces provoca comportamientos disruptivos en clase…

 

Identificar a qué perfil corresponde el niño permitirá adaptar las estrategias pedagógicas y orientar el apoyo escolar hacia sus necesidades específicas.